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miércoles, 25 de abril de 2018

VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL ANTIGUO EGIPTO

Fragmento explicativo de la violencia de género en el Antiguo Egipto, perteneciente a la conferencia "La Mujer en el Antiguo Egipto", a cargo de Marta Pérez "Akesha", administradora de "Egiptología para Todos".


martes, 24 de abril de 2018

HATSHEPSUT Y EL PAÍS DE PUNT

Buenos días, mis queridos egiptófilos!!! Hoy, buscando una información en la red, he dado con un interesantísimo artículo que escribió hace unos años mi compañero de web, Sebet, para una revista que intentamos echar a andar, pero de la que sólo publicamos tres números, por falta de tiempo material par más. Se trata de Hatshepsut y el País de Punt. Muy completo e interesante. Os dejo el enlace.

ARTICULO HATSHEPSUT

lunes, 9 de octubre de 2017

El empleo femenino en el Antiguo Egipto

¿Tenía la mujer derecho al trabajo en el Antiguo Egipto? ¿Cuáles eran los empleos más frecuentes de la mujer en el Antiguo Egipto? Ésto y mucho más en el nuevo vídeo de Egiptología para Todos, que muestra el fragmento de la conferencia "La mujer en el Antiguo Egipto" de Marta Pérez, donde se trata este interesante tema.




sábado, 7 de octubre de 2017

La educación de la mujer en el Antiguo Egipto

Buenas tardes, mis queridos egiptófilos!! Os dejo el enlace a un vídeo en el que, en el transcurso de una conferencia, hablo de la educación de la mujer en el Antiguo Egipto.
¿Cómo era la educación de las mujeres en el Antiguo Egipto? ¿Iban al colegio? ¿Todas tenían derecho a la educación?


jueves, 1 de junio de 2017

Embarazo y parto en el Antiguo Egipto

¿Cómo vivían los antiguos egipcios el embarazo, el parto, las adopciones? Si te gusta, suscríbete al canal.


miércoles, 31 de mayo de 2017

El Matrimonio en el Antiguo Egipto

El matrimonio en el Antiguo Egipto, la dote, los derechos de la mujer, el divorcio... una institución muy parecida a la actual.


domingo, 23 de abril de 2017

Nuevo Vídeo: Belleza y Cosmética en el Antiguo Egipto

La belleza en el Antiguo Egipto: maquillaje, cremas, perfumes, mascarillas, vestidos, calzado... los egipcios cuidaban su aspecto.



lunes, 13 de febrero de 2017

Egipto para niños: Las mujeres egipcias

LAS MUJERES EGIPCIAS 

  

En el Antiguo Egipto, las mujeres tenían muchos derechos y eran muy importantes. Una mujer podía hacer negocios o heredar las cosas de sus padres. 

Desde que nacían, las niñas y los niños eran tratados igual, y jugaban a las mismas cosas. Pero cuando cumplían 4 años, y llegaba la hora de ir al colegio, los niños podían ir fácilmente, mientras que en el caso de las niñas, sólo podían ir las de familias importantes. 

Cuando cumplían 12 o 14 años, tenían que casarse con el hombre que su familia hubiera elegido para ella. Su marido podía tener varias mujeres, pero ellas sólo podían tener un marido. 

Si no se llevaban bien, o no eran atendidas como ellas querían, podían divorciarse, y si se quedaban viudas, heredaban, junto con sus hijos, las posesione s del marido, y podían volver a casarse. 

Una vez casadas, la mayoría trabajaban en la casa, con los hijos, aunque muchas trabajaban también fuera de casa. 

En el caso de las más pobres, los oficios más comunes eran el trabajo en el campo, la fabricación de telas, pan o cerveza, la costura, o como empleadas del hogar de casas más ricas. Otras mujeres trabajaban en profesiones que sólo eran para mujeres, como nodrizas, plañideras, sirvientas, peluqueras o masajistas. 

Otra profesiones muy importantes eran la de Sacerdotisas de Hathor, bailarinas, músicas, y también se conoce alguna médico 

Muy pocas de ellas llegaron a ser Faraón, aunque se conocen los casos de Nitocris, Hatshepsut o Cleopatra, entre otras. 

Dentro de la familia, ella era la "señora de la casa", encargada de las labores del hogar y cuidado de los hijos, así como de la organización y administración de la casa. En su tiempo libre, podía participar y organizar fiestas y otras actividades de ocio. 

En definitiva, la mujer en el Antiguo Egipto, gozaba de derechos y libertades parecidos a los que tenemos actualmente las mujeres occidentales. 

 

Demuestra lo que sabes:

•  ¿Cómo eran tratadas las niñas en el Antiguo Egipto desde que nacían? 

•  ¿Qué ocurría con la escuela cuando cumplían 4 años? 

•  ¿Qué pasaba cuando las niñas cumplían 12 ó 14 años? 

•  ¿Podían divorciarse? ¿Por qué motivos? 

•  ¿Qué ocurría si se quedaba viuda? 

•  ¿Dónde trabajaban la mayoría de las mujeres? 

•  ¿Cuál era el oficio de las más pobres? 

•  ¿Cuáles eran otros oficios que tenían algunas mujeres? 

•  Cita algunas mujeres que llegaran a ser faraón. 

•  ¿Cuál era la misión de las mujeres como "Señora de la casa"? 

•  En definitiva, ¿Cómo era la vida de las mujeres en el Antiguo Egipto? 

•  Busca en Internet fotografías o dibujos de trajes de mujer del Antiguo Egipto. 

•  Con macarrones pintados de colores, unos hilos de pescar y cartón pintado, hacemos un collar, como el que llevaban las mujeres importantes en el Antiguo Egipto. 




viernes, 5 de febrero de 2016

LA MUJER Y LA MONARQUÍA

LA MUJER Y LA MONARQUÍA

La monarquia en el Antiguo Egipto ha sido el referente de todas las monarquías de la historia. Fue tan fuerte, que se mantuvo durante 3000 años como sistema de gobierno.
El rey era la cabeza del Estado, al que “todo se le debe, todo le pertenece y en quien todos depositan la razón”
El papel del rey era garantizar la Maat, el orden social.
La realeza fue motivo de culto, tanto en vida como después de su muerte, a través de sus estatuas, relieves, templos funerarios o tumbas. Sabemos de la existencia de estos reyes y el orden de su reinado gracias a las Listas Reales como las de la Piedra de Palermo (Reino Antiguo), la Lista de Abydos (Reino Nuevo) o el Papiro de Turín (Ramsés II). Y, por supuesto, gracias a la lista elaborada por Manetón, quien los distribuyó en dinastías.
Aunque en todas estas listas faltan los nombres de varios reyes, a los que se les practicó una damnatio memorae y fueron eliminados tanto de éstas como en monumentos e inscripciones varias.
Entre ellos, las reinas de Egipto. Sin embargo, ellas han sido siempre las transmisoras de la línea sucesoria. Según la mayoría de egiptólogos, el derecho al trono se transmitía a través de la mujer, hasta tal punto de que si un heredero no era hijo de sangre real, debía casarse con una princesa para poder acceder al trono.
Del mismo modo, las mujeres estuvieron presentes como Grandes Esposas Reales durante toda la historia de Egipto, desde el Reino Antiguo hasta la conquista por Alejandro Magno, y en numerosos casos, sobre todo en el Reino Nuevo, tuvieron gran influencia en la política de su época.
Están documentadas varias reinas que ejercieron de soberanos de Egipto, así como algunas corregencias, aunque debido a que la egiptología floreció en una época en que la mujer ejercía un papel secundario en la sociedad, no se tuvo en cuenta en el estudio de restos arqueológicos, a no ser que fueran muy evidentes.
Así y todo, conocemos la existencia de Nitocris, Sobekneferu, Tausret, Mery Neith, Hatshepsut,  Nefertiti o Cleopatra VII.
1.- Mery-Neith, reina de la I dinastía: Flinders Petrie encontró una estela con su nombre en el cementerio Real de Abydos. Se creyó que era la tumba de un rey, pero después aparecieron otros restos, como vasos de piedra, sellos e inscripciones, en las que se nombra como soberana, siendo considerada Reina de Egipto, o, en todo caso, Regente de su hijo Den.
2.- Nitocris: Aparece en la Lista del Canon de Turín como reina de la VI dinastía, durante algo más de 2 años. Manetón habla de ella como una reina muy bella y valiente.
Cuenta Herodoto que en una conjura mataron a su hermano, el rey, y ella, para vengarlo, construyó una gran cámara subterránea, e invitó a todos los asesinos de su hermano a una cena de inauguración. Una vez allí, inundó la cámara y los ahogó a todos. Luego se suicidó.
3.- Sobekneferu: reina de la VII dinastía, aparece en el Papiro Real de Turín con un reinado de casi 4 años. Parece ser que subió al trono al no tener Amenemhat IV heredero masculino.
4.- Hatshepsut; la faraona por excelencia. Hatshepsut era hija de Tutmosis I y la Gran Esposa Real Ahmose. AL morir el rey sin descendencia, ya que todos los hijos varones habían muerto, se sentó en el trono un hijo del rey con una concubina, Tutmosis II, que tuvo que casarse con su hermanastra Hatshepsut para legitimar la sucesión. Murió muy pronto y le sucedió un niño que tuvo con una concubina, Tutmosis III, con el que Hatshepsut ejerció Regencia.
El poder de esta mujer fue en aumento, hasta que en el 7º año del reinado, se nombró Corregente y asumió el cargo de Faraón de Egipto.
Fue una época de gran esplendor, un período de paz, numerosas expediciones a otros países para obtener materia prima  productos exóticos, que enriquecieron Egipto.
Las pocas acciones bélicas, para retener a los Nubios en el sur, estuvieron a cargo de su sobrino, Tutmosis III.
Estuvo siempre al lado de la Reina un personaje llamado Senenmut, que la ayudó, la aconsejó, fue el arquitecto de sus construcciones, y dicen las malas lengua que fue siempre su amante, y padre de su hija Neferura, del que era preceptor y educador.
Construyó el maravilloso templo de Deir el Bahari para su reina.
Otro de sus colaboradores fue el Gran Sacerdote de Amón, Hapuseneb, dirigió la construcción de su Tumba en el Valle de los Reyes.
La reina desapareció en el año 22 del reinado, sin que haya evidencias de su causa. Su memoria fue borrada rompiendo su nombre de todos los monumentos.
5.-  Un caso especial y misterioso es el de Nefertiti, la esposa del faraón Akhenaton. No se saben a ciencia cierta sus orígenes, aunque se especula que pudo ser una princesa extranjera o una hija de Ay, que más tarde fue faraón.
Nefertiti participó en los actos de culto a Atón, en igualdad con su esposo. Esto es muy significativo, ya que el rey era el único que podía tener contacto directo con el dios.
Autores como Harris nos hablan incluso de una corregencia al lado de su esposo. El hecho de que siempre fue representada con el Rey al mismo tamaño, tocada con corona y participando en todos los actos reales al mismo nivel.
Nefertiti desapareció en el año 22 del reinado de Akhenaton sin que se sepa qué le ocurrió.
Hay egiptólogos que dicen que tomó el nombre de Smenkhare y llegó a ser faraón de Egipto, otros que cayó en desgracia y se retiró, o que murió víctima de una epidemia.

No se ha encontrado su tumba, ni su momia, aún…


Marta Pérez (Akesha)


miércoles, 3 de febrero de 2016

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN EL ANTIGUO EGIPTO

LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN EL ANTIGUO EGIPTO

Se consideraba una traición de la Maat: La Maat  es el equilibrio entre el orden y el caos, entre el bien y el mal. Teóricamente, todos los egipcios deberían seguirla.
Pero las clases altas sometían a las pobres, y los hombres en algunas ocasiones abusaban de las mujeres y los niños.
Aunque, como hemos visto, la mujer tenía igualdad jurídica, durante la mayor parte de su historia, en la realidad cotidiana y sobre todo en las clases bajas, estaba frecuentemente supeditada al hombre.
Hay documentados casos de malos tratos, ya fueran verbales, físicos o sexuales.
Se daban casos de violencia verbal en forma de intimidación. Se conoce también un caso en que el padre de la novia hace jurar al futuro marido que no abusará de su hija. O el caso de una mujer que cuenta que su marido la amenaza con echarla de casa si su familia no les dona alimentos.
En el caso de la violencia física, se utilizaba la palabra qnqn, con el significado de dar palizas o golpear repetidamente. Han quedado manuscritos judiciales con denuncias de mujeres que recibían qnqn de sus maridos, es decir, golpes. También existe un manuscrito sobre el sacerdote Penanquet, que mantiene relaciones sexuales con varias mujeres, obliga a una de ellas a abortar y a otra la deja ciega, al igual que a la hija de ésta.
Por último, respecto a la violencia sexual, hay un caso documentado de violación por parte de un personaje de la XIX dinastía.
Suponemos que habría muchos casos más, que no habrán trascendido en los documentos. Tampoco está documentada la actuación de la justicia en estos casos.

De todos modos, suponemos que no era una práctica generalizada, sino que los malos tratos y la violencia, se vería reducida, a ciertos casos puntuales en determinadas clases sociales.

Marta Pérez (Akesha)


lunes, 1 de febrero de 2016

LA MUJER EN LA LITERATURA EGIPCIA

LA MUJER EN LA LITERATURA EGIPCIA


La mayoría de los textos el Antiguo Egipto están hechos por hombres, para hombres. Pero en algunos textos de Enseñanzas pueden verse las normas de comportamiento, dictadas por hombres, que toda mujer egipcia debería seguir. Pero no eran de obligado cumplimiento, sino más bien consejos.
En estos textos se habla de que todo egipcio debe alcanzar la Maat, el equilibrio, el ideal de vida. Hace pocas referencias al caso de las mujeres en concreto, siendo las mismas normas para todos. Entre las femeninas estarían:
1.- Madres: la obligación de toda mujer es casarse y tener hijos, alimentarlos, educarlos y escolarizarlos.
2.- Esposas: En los textos se da una visión negativa de las mujeres en este aspecto, que entraña peligros para el hombre y le influye negativamente. Además decíain que eran promiscuas, aunque el adulterio estaba prohibido para ellas, no así para el hombre.
3.- Viudas: Se las debía proteger, ya que se las veía como débiles, al no tener la presencia de un hombre.
4.- Extranjeras: Se consideraba un peligro para el hombre el acercarse a ellas.

5.- Nodrizas: se prefería que fueran casadas, para que no representaran un peligro para el marido de la señora de la casa.

Marta Pérez (Akesha)


sábado, 30 de enero de 2016

LA MUJER DENTRO DE LA SOCIEDAD EGIPCIA

LA MUJER DENTRO DE LA SOCIEDAD EGIPCIA


Desde tiempos inmemoriales, la mujer ha sido representada como imagen de la feminidad, la fecundación, el amor o la maternidad.
En representaciones posteriores, en el Antiguo Egipto, la mujer era representada normalmente junto a su marido, bellamente engalanada y con la vestimenta y el cabello perfectamente cuidados.
La belleza  y el cuidado eran muy importantes para ellas, pero hay que tener en cuenta que las representaciones son de clases sociales acomodadas.
El canon de belleza en las clases altas era de mujeres altas, delgadas y muy esbeltas, con tez muy blanca. Sin embargo, en las clases menos acomodadas, el canon era de mujeres con curvas y más color debido al sol.
Respecto al peinado, usaban grandes pelucas de color negro, y otras veces, complicados peinados con el cabello trenzado u ondulado. Lo decoraban con cintas, diademas o flores.
Se vestían con vestidos de lino muy fino, plisado y ajustado al cuerpo, o con túnicas. Las clases más pobres solían dejar el pecho al descubierto, y en el caso de esclavas o siervas, iban desnudas. No existía el pudor a enseñar el cuerpo.
Las mujeres nobles llevaban grandes y valiosas joyas, de oro y lapislázuli, a veces turquesas, en collares, brazaletes, pendientes o diademas.
Solían ir descalzas, aunque las damas llevaban unas sandalias, que consistían en una suela atada al pie con cintas de cuero.
Respecto a la cosmética usaban maquillaje de ojos verde, y kohl negro alrededor de todo el ojo, y numerosos perfumes y aceites.


Marta Pérez (Akesha)


jueves, 28 de enero de 2016

EDUCACIÓN Y EMPLEO DE LA MUJER EN EL ANTIGUO EGIPTO

EDUCACIÓN Y EMPLEO DE LA MUJER EN EL ANTIGUO EGIPTO

Hasta los 3 años, la educación de la niña era responsabilidad de la madre, que la amamantaba hasta ese momento. La niña de esa edad iba desnuda en los meses de calor, jugaba por la casa y con los animales del hogar. Existían también muñecas articuladas y animales tallados en madera, con ruedas, para tirar de ellos (para las clases acomodadas, claro).
Las niñas y los niños jugaban juntos, también a correr, hacer ejercicio físico, acrobacias o juegos de pelota.
Cuando cumplían 4 años iban al colegio, en un ambiente de gran disciplina, donde aprendían a leer y escribir, mediante caligrafías, copia de textos clásicos, ejercicios de gramática y producciones propias. También estudiaban matemáticas, aritmética y geometría.
Las pocas niñas que llegaban a especializarse, lo hacían en las Casas de La Vida , situadas en recintos religiosos.
En casa, los padres las preparaban para el cumplimiento de la Maat. La Maat era la regla que debía regir la vida de todo egipcio, ya que era el equilibrio entre el orden y el caos, el bien y el mal. Sobre el cumplimiento de esta regla debían responder ante el tribunal de los dioses en el Juicio Final.
En principio, sólo tenían acceso a la educación las niñas de clases altas, aunque, como pensaban que todos los seres humanos habían sido creados iguales, si una niña más pobre demostraba tener cualidades, podía seguir estudiando con los demás.
Estas chicas estudiantes podían trabajar después en distintas profesiones. Nos ha llegado el ejemplo de la Dama Nebet, que fue juez y visir.
Otras chicas mostraban cualidades para aprender medicina y cirugía , como la Dana Paseshet, del Reino Antiguo, la primera mujer médico conocida.
Para ser nodriza real, no tenían que tener preparación especial, aunque sí ser de clase alta, y tener cultura suficiente como para ayudar en los estudios a los niños.
Entre los grandes oficios que desempeñaban estuvo el de Escriba, que las llevaba a pertenecer a la administración.
Durante el Reino Antiguo, el número de mujeres que trabajaba en la administración era muy alto. En el Reino Medio, cuando se comenzó a considerar a la mujer nebet-per, se la fue apartando poco a poco del mundo de la administración, aunque las que quedaban eran tratadas y remunerada igual que los hombres.
En esta época trabajaban también como gestoras y mayordomos.
En el Reino Nuevo no quedaban mujeres en la administración, exceptuando las secretarias.
También existían mujeres de negocios, y otras se dedicaban al mundo de las fiestas privadas, como cantantes, bailarinas, o encargadas de los placeres del rey.
Otras formaban parte del clero femenino. Eran mujeres muy preparadas y cultas, que actuaban como sacerdotisas de Hathor principalmente, aunque también podían dedicarse a dioses masculinos. Realizaban los ritos de culto igual que los hombres, eran tratadas igual y recibían las mismas retribuciones. El clero llano y los auxiliares también podían ser mujeres. Esto les hacía que pudieran acceder a cargos administrativos dentro de los templos.
EN el Reino Medio llegaron a ser consideradas Esposa del Dios o Divina Adoratriz. Como siempre, esto cambió en el Reino Nuevo, donde las mujeres cada vez participaban menos en la los Templos, salvo en Tebas, donde siguieron ejerciendo sus influencias. Al final del Reino Nuevo se produjo tal aumento del poder del clero de Amón, que tuvieron que recurrir a las mujeres para cubrir puestos. Éstas volvieron a coger cada vez más poder, llegando a sustituir a los sacerdotes en la época saíta.
Por último, los pequeños oficios, aunque no menos importantes, eran la agricultura, la recolección, la pesca, la caza del pato, la elaboración de pan y cerveza, la cerámica, la industria textil y de perfumería, la jardinería, la peluquería, etc.

En el mundo del arte se las preparaba en música instrumental, canto y danza.

Marta Pérez (Akesha)


martes, 26 de enero de 2016

EL ESTATUTO GENERAL DE LA MUJER EN EL ANTIGUO EGIPTO

EL ESTATUTO GENERAL DE LA MUJER EN EL ANTIGUO EGIPTO

Desde el principio de la civilización del Antiguo Egipto, la mujer era considerada ciudadana jurídicamente igual que el hombre, las personas disfrutaban de paridad en la creación, al igual que las parejas de los dioses creadores estaban formadas por un principio masculino y otro femenino en total igualdad.
Por tanto, Egipto fue el único país en el que la mujer disfrutaba de un estado legal igual que el del hombre. La mujer podía poseer bienes, hacer compras o contratos sin autorización de ningún hombre. Lo interesante de este hecho es que en la mayoría de  civilizaciones, incluso mucho posteriores, estas tareas siempre estaban en manos masculinas, sin que la mujer pudiera ser poseedora o siquiera opinar sobre el tema.
Desde que cumplía la mayoría de edad o se casaba, la mujer era completamente libre, y el hecho de estar casada o tener hijos, no suponía ningún cambio en este aspecto.
Esta mujer no se sometía a la tutela, como en otras civilizaciones, aunque debía respetar a sus padres, por moral.
Era libre de casarse con quien quisiera, aunque, por respeto, pedía permiso a sus padres. Podía heredar, y disponer de sus bienes como quisiera.
Esta libertad llegó a tal punto, según los historiadores, que Ptolomeo Filopator revisó el derecho egipcio, de manera que volviera la igualdad entre los sexos, ya que las mujeres se habían aprovechado hasta el límite.
Desde el Reino Medio se conoce que la mujer es nombrada por su nombre de soltera, incluso después de casada. Aunque al casarse, se le ponía delante en los escritos, el nombre nebet-per (señora de la casa).
Ya desde el Reino Antiguo, tenía los mismos derechos legales que el hombre, aunque tenía unos requisitos para casarse, como ser virgen y no cometer adulterio posteriormente.
Cada miembro de la familia tenía sus propias posesiones, y podía disponer de ellas a su antojo. La mujer no se encontraba bajo la tutela del marido, ni de ningún varón de la familia, y podía comprar, vender o arrendar casas y tierras.
Cuando los padres morían, los bienes pasaban a los hijos, de forma equitativa sin diferencia entre los sexos. Eso si, si los hijos no cuidaban de sus progenitores, podían ser desheredados.

En el tema jurídico, podía llegar a acuerdos con cualquier persona, y si cometía un delito, era igualmente perseguida y castigada. Aunque cuando se trataba de castigos físicos, eran menores para las mujeres que para los hombres.

Marta Pérez (Akesha)


domingo, 24 de enero de 2016

LA MUJER EGIPCIA , AMA DE CASA Y MADRE

LA MUJER EGIPCIA , AMA DE CASA Y MADRE


El título “ama de casa” viene del Imperio Medio (nebet per, señora de la casa).
Al casarse, la mujer no perdía su capacidad jurídica, pero, además, pasaba a  dirigir una casa. El sabio Any recomendaba a los hombres respecto a sus mujeres: “Admira su labor y cállate” Recomendando ayudarla y mimarla para el buen funcionamiento del hogar. Teniendo en cuenta que el hogar estaba formado por la casa, tierras, siervos, animales, etc.
El ama de casa se encargaba de fumigar y perfumar el hogar, preparar el alimento base del Antiguo Egipto, que era el pan y la cerveza, cocinar o mantener la ropa limpia, lavándola en el río con natrón y blanqueándola al sol.
LA madre era la principal educadora de los hijos, tratándolos por igual al principio de su educación. En las clases altas, los niños y niñas aprendían a leer y escribir, y asistían a escuelas de la casa Jeneret (residencia de la Esposa Real, las esposas secundarias, concubinas e hijas de todas éstas).
Más tarde, a las mujeres se las instruía en música, canto, danza, instrumentos, tejer e hilar, y fabricar útiles de belleza. Igualmente, tenían derecho a cazar y pescar, teniendo incluso sus propias reservas. También se las enseñaba a cumplir con la Maat, el equilibrio eterno, saber hablar y escuchar, y el respeto por los demás.

La casa Jeneret era el Harén Real, que participaba en política y era muy influyente en decisiones de política exterior.

Marta Pérez (Akesha)



viernes, 22 de enero de 2016

EMBARAZO, NACIMIENTO Y CRIANZA EN EL ANTIGUO EGIPTO

EMBARAZO, NACIMIENTO Y CRIANZA EN EL ANTIGUO EGIPTO


En el Antiguo Egipto, a la menstruación se le llamaba “las purificaciones”, ya que se suponía que con ellas, las mujeres se deshacían de elementos nocivos. En esos días, no tenían que ir a trabajar. Incluso dispensaban a algunos hombres de asistir a su trabajo, ya que se consideraba algo impuro.
Existían métodos anticonceptivos, especialmente espermicidas hechos con elementos naturales. Se usaban dada la alta mortalidad de la mujer en el parto.
De otra parte, tenían fórmulas y ritos para aumentar la fecundidad, y cuando la mujer quedaba embarazada, se la protegía con aceites y amuletos, dada la altísima tasa de mortalidad de los fetos
Los antiguos egipcios averiguaban si la mujer estaba embarazada mediante observación del pulso, la piel, los ojos o la tendencia a vomitar, mezclada con ritos mágicos.
En el caso de mujeres  egipcias de clase alta, cuidaban la piel y prevenían las estrías con aceites que guardaban en botellitas con formas de Thueris, la diosa protectora del embarazo  y el parto.
En el momento del parto, las mujeres humildes parían en un lugar especial de la casa destinado a tal fin, y decorado con imágenes de Bes y Thueris, dioses protectores. Han aparecido restos en la ciudad de los trabajadores de Deir el Medina o Akhetaton. En el caso de la mujer de clase alta, era llevada al pabellón del nacimiento. Normalmente parían tumbadas en la cama, o, más frecuentemente, en cuclillas encima de dos ladrillos, desnudas, pero con collares y rebuscados peinados en trenzas y ayudadas por dos comadronas. En caso de complicaciones, se recurría a la cirugía, llevada a cabo por un médico.
ES interesante la presencia del “bastón apotropaico”, en forma de cuchillo, hecho de dientes de hipopótamo (recordemos a la diosa Thueris), con dibujos de enanos (en  referencia al enano Bes), que se colocaba sobre el vientre de la madre o sobre el bebé ya nacido.
Cuando el niño nacía, era lavado y entregado a la madre. Entonces, ésta  elegía el nombre del bebé, que podía derivar de alguna frase dicha durante el parto, de la profesión del padre, procedencia o relacionados con nombres de dioses.
La madre permanecía aislada con el bebé en el “Pabellón del confinamiento” durante quince días para protegerlo de las fuerzas que supuestamente querían acabar con él. Pasados estos días, en las familias más pudientes se celebraba con una fiesta la incorporación de la mujer y el hijo a la vida cotidiana.
La mortalidad de las mujeres durante el parto era muy alta, según estudios en momias de mujeres jóvenes.
Para los egipcios era tan importante una niña como un niño, frente a civilizaciones como la griega o romana, incluso algunas actuales, donde se mataba o abandonaba a las niñas con frecuencia.
En el caso de bebés con malformaciones o retrasos mentales, se les aceptaba, como prueba de la gracia del dios, y se les integraba plenamente en la sociedad, donde eran respetados.
La madre amamantaba al bebé durante unos tres años, ya que amamantar daba gran prestigio social, además de ser beneficioso para el bebé. En clases altas,  contrataban a una nodriza, que amamantaba al bebé, y era considerada una más de la familia, siendo representada en las pinturas de las tumbas al lado de éstos.
Durante mucho tiempo, la madre llevaba al bebé pegado a su pecho o a su espalda, envuelto por una tela al torso de la madre. A pesar de los cuidados, y los amuletos protectores, como el ojo de Horus, la mortalidad era muy alta. Sir Flinders Petrie encontró en una excavación en la ciudad de los trabajadores de Kahun, muchos cuerpos de bebés enterrados bajo las casas de los trabajadores. También se han encontrado muchos niños en la ciudad de Deir El Medina.
El niño que sobrevivía, permanecía con su madre hasta el momento de la transición a la vida adulta, que ocurría con el ritual de la circuncisión. Aunque su consideración como adulto le venía dada cuando era nombrado en algún oficio, o cuando formaba su propia familia.

El hijo mayor, independientemente de su sexo, debía cuidar de los padres y procurarles un buen enterramiento. Éstos heredaban las posesiones de sus padres. La mujer también era heredera de los bienes.

Marta Pérez (Akesha)



jueves, 21 de enero de 2016

MATRIMONIO EN EL ANTIGUO EGIPTO

MATRIMONIO EN EL ANTIGUO EGIPTO

Ninguna ley egipcia obligaba a las mujeres a depender de los hombres. De hecho, la mujer soltera también tenía bienes y autonomía jurídica para administrarlos. Los documentos que constataban dicha independencia se remontan a la XXII dinastía, aunque sabemos que era una costumbre arraigada desde el Reino Antiguo.
Aunque la mayoría prefería casarse, sin límites de edad. Normalmente, entre 12 y 14 años las mujeres y los 16 en los hombres podían casarse y tener hijos. Nadie podía impedírselo y su pareja la elegía ella, no la familia, como en otras civilizaciones. Aunque, por respeto, solían solicitar la aprobación de los padres.
Además, a las egipcias no se les prohibía tener relaciones sexuales antes del matrimonio, ya que la virginidad para ellos no era importante. Eso sí, una vez organizado el matrimonio, los esposos se debían fidelidad.
En algunas circunstancias se realizaba, incluso, una especie de “matrimonio temporal”, como en período de pruebas. El que rompía este período debería dejar al otro la mayor parte de las posesiones. Hay evidencias en tres textos de Tebas, en que se habla de un período de prueba de 7 años.
El matrimonio en el Antiguo Egipto se producía simplemente por construirse una casa e irse a vivir juntos, sin rituales, ni obligaciones administrativas. Era sólo un acto social, llamado Gereg per (fundar una casa). Para ello, cuando había medios, se celebraba una fiesta familiar, como hace referencia la “Novela de Setna”, de época tardía.
Las palabras “tú eres mi marido” y “tú eres mi mujer”, eran suficientes para sellar la unión.
Al marido se le exigía un contrato verbal, por si el matrimonio fracasaba o abandonaba a su mujer, le entregaría ciertos bienes, más los aportados por ella al matrimonio. También podían firmar un documento privado que detallaban los bienes de cada uno.
Las causas de separación son similares a las actuales: desacuerdos, adulterio, infertilidad, deseo de estar con otra persona, etc.  Aunque si la causa era la esterilidad, los moralistas recomendaban no divorciarse, sino adoptar un hijo.
Si la causa no era aceptable, sería juzgado por un tribunal y le costaría caro. Pero los matrimonios eran muy estables, debido sobre todo a la gran carga económica para uno de los cónyuges. El divorcio no necesitaba ningún documento, simplemente que uno de los cónyuges dijera al otro “te repudio”.
Libertad para casarse, y para divorciarse, nos da idea de la gran independencia de la mujer en el Antiguo Egipto, lo que en otras civilizaciones contemporáneas a la suya o posteriores, no vieron bien.
Las mujeres también conservaban el nombre y apellido de solteras, ya que el nombre formaba parte  de los elementos vitales que necesitaban para el paso al más allá.
Respecto a la poligamia o poliandria, no era frecuente en el pueblo llano. Las representaciones en tumbas de dos mujeres o dos maridos, no suelen ser de relaciones simultáneas, sino sucesivas. La poligamia era más frecuente en la realeza, donde esposas y concubinas formaban parte de una institución poderosa llamada el “harén real”.
Respecto al tema del incesto, no se daba realmente tal y como lo vemos hoy. El esposo llamaba hermana a su mujer y viceversa. En el caso de la realeza, se dieron casos de matrimonios entre hermanastros o entre padres e hijas,  para preservar la pureza de la sangre.

Pero, ante todo, el matrimonio era la estabilidad a que todo el mundo aspiraba.

Marta Pérez (Akesha)






sábado, 9 de enero de 2016

OMM SETI, todo por un sueño

OMM SETI

 

Dorothy Louis Eady nació en Londres, en 1.903. Desde muy niña sentía que algo muy fuerte la llamaba a volver a casa…

Tras un accidente en el que cayó por la escalera, fue dada por muerta por un médico, que, cuando volvió para amortajarla, la encontró en perfecto estado de salud. A partir de ese momento contó que comenzó a tener sueños en los que aparecía en un edificio leno de columnas, rodeado de hermosos jardines.

Contínuamente instaba a sus padres a que la regresaran a su casa, ante el desconcierto de éstos.

Cierto día, quiso la casualidad que visitara en compañía de sus padres el British Musseum, y al entrar a la sala egipcia, echó a correr besando los pies de las estatuas y abrazando las momias. Después vio una fotografía del templo que Sethi I construyó en honor a Osiris en Abydos, al que llamó allí mismo "su casa". Era el mismo edificio que la niña veía en sus sueños. En ese momento comprendió (o creyó) que había vivido allí.
Comenzó a aprender a descifrar jeroglíficos con suma facilidad en el British Musseum, de la mano de Sir William Budge.

Años mas tarde conoció a Abd El Megid, un egipcio afincado en Londres, con el que se casó. Fruto de la unión nació su único hijo, al que llamó Sethy. A partir de ese momento se la conocería como Omm Seti (madre de Sethy).

En 1.933 llegó a Port Said para establecerse definitivamente en la tierra de sus sueños.

Durante 20 años vivió en la zona de Menfis, trabajando en numerosas misiones arqueológicas. Participó en varias excavaciones en Gizah, escribiendo numerosos artículos que otros arqueólogos de la misión publicaban como propias.

En 1.954, el servicio de antigüedades egipcias la envió a Abydos. Separada de su esposo y abandonada por su hijo, dedicó loa últimos 30 años de su vida a estudiar el templo de Sethy I.

 

 

"Ramsés dice que vino sólo a Abydos durante el primer año de su reinado, tras la muerte de su padre y se encontró con que la decoración del templo estaba incompleta. En una inscripción dice: ordené completar el trabajo de mi padre, y mandé acabar todas las obras que mi padre había comenzado y que aún estaban incompletas…" (Omm Seti en una entrevista para Nacional Geographic).

Cuando Omm Seti se incorporó al departamento egipcio de antigüedades, el templo de Seti I ya estaba en ruinas, y sus trozos desperdigados al aire libre.

 

 

" Se me presentaron con un montón de fragmentos de piedras escritas, había más de 2.000, unas muy grandes y otras muy pequeñas. El trabajo consistía en copiar las inscripciones, catalogarlas y, cuando era posible, ajustar unas con otras…" (Omm Seti, en una entrevista para Nacional Geographic).


En los muros del templo estaba relataba la leyenda del mito de Osiris, así como imágenes de Sethy I orando y realizando ofrendas a Amon Ra. Los egipcios creían que, al igual que Osiris, ellos también podían alcanzar la inmortalidad en la otra vida.
Omm Seti continuó con las antiguas creencias, y profesó la religión de los faraones, celebrando sus ritos, como si de una sacerdotisa del Antiguo Egipto se tratara.

" Todos los años, el día de la gran fiesta, y también el de los cumpleaños d eOsiris e Isis, vengo aquí con oferndas de vino, pan e incienso. ME encanta venir. Es un lugar en el que verdaderamente me siento como en casa" (Omm Seti, en una entrevista para Nacional Geographic).

Omm Seti organizó su propio funeral, tal y como lo hacían en el Antiguo Egipto. Fue enterrada en Abydos, la ciudad de la resurrección, mirando hacia occidente, para disfrutar cada tarde del ocaso del sol.

 

 

Gracias a esta extraordinaria mujer, y a su paciencia para catalogar y reconstruir 2.000 bloques de relieves, podemos disfrutar hoy de la magnificencia del templo de Abydos.

Con este sencillo artículo, quiero rendir homenaje a Dorothy Louis Eady, Omm Seti, una mujer valiente como pocas, que no dudó en dejarlo todo por un sueño…su particular "Egipto Dream".


Marta Pérez (Akesha)