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miércoles, 19 de mayo de 2021

PINTURA EN EL IMPERIO NUEVO, A PRINCIPIOS DE LA DINASTÍA XVIII EN EL ANTIGUO EGIPTO


Con la dinastía XVIII empieza el Imperio Nuevo, la época más importante y gloriosa de la historia de Egipto. Su comienzo está marcado por la expulsión de los hicsos y la reunificación del país. Es el apogeo de la política exterior e interior. Se realizan numerosas obras arquitectónicas y artísticas.

 

En pintura se continúa con las mismas normas básicas de los períodos anteriores. La pintura y el relieve decoran los muros de los templos y tumbas, narrando la vida del país.

 

Los temas en las tumbas pasan a ser escenas de ofrendas exclusivamente, a representar también escenas de fiestas, expediciones, escenas relacionadas con los dioses, escenas de la vida cotidiana o facetas de la vida personal del difunto.

 

Empiezan con representaciones planas y rígidas, aunque a partir de Hatshepsut comienzan a estilizarse, y a aparecer más variedad en los grupos.

 

En Este periodo, aumenta la paleta de colores utilizada. Aparecen mas fundidos entre sí, por la cantidad de pequeñas pinceladas que representan texturas, llegando a aparecer al final de la dinastía como un punteado. 

 

Se utilizan sombreados o intensificación de colores en algunas zonas de la pintura para dar sensación de relieve y profundidad. En otras zonas se usa el tono sobre todo y los efectos de transparencias.

 

Las representaciones están cargadas de fuerza. Personas y animales dan sensación de estar vivos y moverse.

 

A medida que avanza el período, van cambiando los estilos y las formas hasta otro mas elaborado aún. La pintura se vuelve más impresionista, incluyendo más líneas curvas y dando mayor sensación de movimiento.

 

Destacamos las siguientes representaciones:

-       Tumba de Nebamon: el banquete, la caza.




-       Tumba de Sennefer: la viña.

-       Tumba de Rejmira: el banquete, los tributos.

-       Tumba de Userhat: los barberos.

-       Tumba de Nankt: la bella fiesta del valle, la vida en los campos, el pisado de la uva.

-       Tumba de Menna: escenas agrícolas.

 


Se incluyen en las tumbas de los nobles, como novedad, pinturas sobre las exequias, como traslado del difunto, ofrendas y plañideras. En los templos se representan cada vez más escenas bélicas. En las tumbas reales aparecen nuevos textos funerarios, como el Libro del Amduat y el Libro de las Puertas.

 

            Un ejemplo a destacar por su singularidad es  un mural de la Tumba de Rejmira (nº 100), en el que se representa a una sirvienta de espaldas.

 


            Además de estar pintada de espaldas, sus pies están representados  de forma extraña, ya que el pie que quedaría por detrás, cruza por delante del que quedaría más cerca al observador según la posición de las piernas. Es una excepción interesante a los cánones del arte egipcio.

miércoles, 24 de febrero de 2021

ESCULTURA DESDE EL IMPERIO NUEVO HASTA EL OCASO DE LA CIVILIZACIÓN EGIPCIA

 La Dinastía XVIII produce una escultura mezcla del idealismo del Imperio Antiguo con el realismo del Imperio Nuevo.

Respecto a la escultura real, los faraones son representados con realismo y optimismo, aunque también se sigue viendo como una persona "ideal". El estilo severo del Reino Medio se suaviza. 

Los reyes son representados en diversas actitudes: tanto en posturas convencionales del imperio antiguo, como en nuevas poses, ya sea como la pareja real abrazada por la cintura, el rey arrodillado haciendo una ofrenda. 

En cuanto a la vestimenta, la moda viene marcada por el momento económico. Las prendas son más ricas y amplias, las pelucas más elaboradas. Los hombres llevan túnicas hasta los pies y el cabello más largo.

Cabe destacar las imágenes de Hatshepsut, muchas de las cuales estaban proyectadas para su templo funerario, tanto para el interior, como las estatuas momiformes en el exterior.

 

Estatuas momiformes de Hatshepsut

 

Las estatuas de Tutmosis III son similares a las de Hatshepsut.

A partir de Amenhotep III se comienzan a producir estatuas colosales. Este rey se hizo estatuas para su tempo funerario. Pero las estatuas más sobresalientes fueron los Colosos de Memnon, que presidían la entrada a su templo.

También nos han llegado de este rey las series (600 estatuas) sobre la diosa Sekhmet, muchas de ellas un en el templo de Karnak, y otras muchas en diversos museos y colecciones. Proliferaron las estatuas con postura de escriba.

Durante la época de Amarna, hubo un cambio hacia el expresionismo.

Las estatuas cambian en proporciones, actitudes y temas. Las cabezas se alargan hacia el cráneo, el cuello también se alarga. El tronco aparece más delgado, y la barriga más abultada. La expresión de la cara se humaniza, exagerando un poco ojos y labios.

Cambian el sistema de proporciones, pasando a 20 cuadriculas en lugar de las 18 del canon.

Especial mención merecen los bustos de Nefertiti y algunas de sus hijas, encontrados en el taller del escultor Tutmés, en Amarna.

 

Imagen de Nefertiti

 

Respecto a la estatuaria privada, durante esta dinastía, hay una gran producción, debido a que se incluyen en las tumbas y en los tempos funerarios 

La posición de las estatuas varía un poco, sobre todo en los brazos. La vestimenta llega hasta los pies, y las mujeres llevan pelucas muy elaboradas.

Destaca en esta época la proliferación de estatuas-cubo. Es un caso muy especial de estatua. Se trata de imágenes masculinas, en las que el hombre está como sentado en el suelo, con las rodillas dobladas y recogidas contra el cuerpo. Del cubo solo sobresalen la cabeza y los pies, excepto en la estatua-cubo de Senmut, en la que también sobresale la cabeza de la pequeña Neferure.

 


Estatua-cubo de Senenmut

 

También como novedad, se presenta la estatua de rodillas, llevando delante una estela con un himno al Sol. Estas estatuas se colocaban a la entrada de las capillas, o en el interior de las zonas públicas de los templos.

 Durante la dinastía XIX , también se realizaron numerosas estatuas, sobre todo para poner en tumbas y templos. Se extendió el uso de la piedra caliza policromada.

En cuanto a la estatuaria real, destaca la producción de Ramsés II, tanto colosales como de dimensiones "normales". Este rey también usurpó diversas estatuas de otros reyes.

Respecto a las estatuas colosales, destacan el coloso de Menfis (Mit Rahina), los colosos de Abu Simbel o los restos que hay en el Rameseum.

 

Colosos de Abu Simbel

 

La estatuaria privada, a igual que la anterior, también se desarrolla mucho, tanto en tumbas como en templos. Como novedad, los personajes importantes se representan solos o con familiares, y también proliferan las estatuas-cubo, las estatuas orantes de la estela, las poses de escriba o esfinges. Los vestidos y peinados no cambian respecto a la dinastía anterior. 

Otra novedad en estatuaria privada son las estatuas de "bustos de ancestros", descubiertas en Deir El Medinah, que consisten en cabezas sobre una peana, con una gran peluca, y que se ponían en nichos de las habitaciones de las casas, probablemente para rendir culto a los antepasados.

En el Tercer Período Intermedio, durante la dinastía XXI, las estatuas eran construidas para estar en los templos, pero no en las tumbas, como era habitual. Están representadas en las posiciones canónicas, y como novedad presentan la representación de un dios en la misma estatua en relieve hundido, pero de poca profundidad.

Es representativa la estatua de Sheshonq II, sacerdote de Amón y luego, rey.

En las dinastías XXII y XXIII se comienza a usar el bronce en estatuaria como cosa habitual. Estas estatuas son de gran tamaño y llevan incrustaciones de oro y plata. Destacan las estatuas de la reina Karomama y el rey Petubastis.

La estatua de Karomama lleva un vestido ceñido en forma de ala de pájaro, y un collar.

En las dinastías XXV y XXVI, se continúa elaborando las estatuas para los templos solamente. También hay continuidad en las poses, aunque se utilizan más las erguidas, arrodilladas o cubo.

En algunos casos e vuelve al canon del Imperio Antiguo, denominándose el estilo "neomenfita", y las estatuas adoptan posturas nuevas. En otros casos, se continúa el estilo del Imperio Nuevo. Los escultores empiezan a utilizar piedras de mayor dureza y a pulirlas mucho.

En la época ptolemaica, era común ver estatuas de particulares en los templos. Están de pie, arrodilladas o en forma de estatua-cubo, perdiéndose la estatua sedente.

Pueden ser representaciones idealizadas o realistas. Ejemplo de esta última es la Cabeza Verde de Berlín.

 

Marta Pérez Torres

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