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domingo, 22 de abril de 2018

AMARNA, UN SUEÑO OLVIDADO

Queridos amigos, aquí tenéis el vídeo íntegro de la Conferencia "Amarna, un sueño olvidado" de Marta Pérez (Akesha), administradora de Egiptología para todos: Esperamos que os guste.


lunes, 25 de septiembre de 2017

HOY HA SIDO LA PRESENTACIÓN DEL IEAE

Esta tarde ha tenido lugar la presentación del Proyecto Visir Amenhotep Huy en el salón del Rectorado de Málaga. Tras la intervención del representante de la Diputación, el teniente alcalde Julio Andrade y la vicerrectora de la UMA, El Dr Marín Valentín ha presentado el proyecto de la excavación, con todos los últimos avances, y el libro MEMORIAS DE EXCAVACION DEL PROYECTO VISIR AMEN-HOTEP HUY 2009-2016.

He asistido a esta presentación y he podido comprobar que, como siempre, el aforo era completo, la presentación ha sido excelente, y el libro muy completo e interesante. Ha sido un placer reencontrarme con mis profesores y los compañeros de los cursos de Egiptologia que el  IEAE celebra cada año en la Térmica de Málaga. 




jueves, 25 de febrero de 2016

AMENHOTEP III

Amenhotep III, hijo de Tutmosis IV y la reina Mutenmuia, en 1380 AC. Con sólo 12 años, se convirtió en rey de Egipto, el país más poderoso del mundo, al que llegaban riquezas de toda la zona por medio de tributos.
 Su nombre, Amen-Hotep, significaba ‘el dios Amón está satisfecho’.
Estableció su capital en Tebas, al Sur, aunque Menfis, en el Norte, también jugó un papel muy importante durante su reinado.
En Tebas se daban numerosos contrastes, construyéndose, por un lado, magníficos templos y palacios,  y por otro lado, acogiendo a gente que llegaba en barcos de todo el mundo, creando barrios pobres y marginales. Era la capital del Imperio.

Poco a poco se iba acrecentando el culto a Atón, dios solar, basado en el culto a Amón-Ra. Este culto experimentó un gran auge, aunque conviviendo con el culto a los otros dioses. Cabe destacar, un escarabajo de este rey, encontrado en Nubia, que  lleva la inscripción de “Amón, señor heliopolitano de los Dos Países…” Atón es identificado con el faraón, para resaltar su poder como dios y como hombre.
El reinado de Amenhotep III duró casi 40 años, y se caracterizó por el mantenimiento de la paz y la construcción de grandes monumentos. Se casó con Tiy, que fue siempre su Gran Esposa Real, que estuvo a su lado en el gobierno y las cuestiones religiosas, según numerosas representaciones, y con la que tuvo muchos hijos: Amenhotep (futuro Akenatón), Isis, Sat-Amón, Baketatón, Henut-Tau-Nebu, Mebet-Ah-Honitmer , Tía y Tutmosis, el heredero que murió antes de llegar al trono. Aunque probablemente fuera también el padre de Smenjare, según algunas teorías, y muy probablemente también lo fuera de  Tutankamón.

También estuvo casado con varias princesas de Mitanni, Babilonia, Arzawa y Próximo Oriente. Estos matrimonios tenían carácter político, y le servirían para mejorar y establecer relaciones diplomáticas con los países vecinos. Era una práctica muy frecuente en esta época.
Amenhotep III no era un faraón guerrero con afán de expansionismo, sino que su política se basaba en el mantenimiento del Imperio, en establecer relaciones estables con enemigos potenciales, mediante tratados de amistad o los citados matrimonios. Mantuvo la paz gracias a las buenas relaciones diplomáticas que tenía con Mitanni, Babilonia y Asiria. El único punto peligroso eran los hititas. El hecho de que durante su reinado se produjeran grandes cambios en el gobierno y poder hitita, hizo que los países del Imperio buscaran la protección de Egipto. En un principio, no deseaban enfrentarse a Egipto y firmaron con ellos un Tratado para delimitar las fronteras. Pero los hititas continuaron aliándose con reyes vecinos y preparándose para la conquista. 
Otra faceta a destacar de Amenhotep III es su carácter constructor. Con la ayuda de su arquitecto y amigo íntimo Amenhotep, hijo de Apu, construyó el Palacio de Malqata, el Templo de Luxor, numerosas construcciones en el templo de Karnak y en Medinet Abu, el Templo del que sólo quedan los llamados Colosos de Memnon. Muchas de estas obras de arquitectura fueron restauradas y ampliadas por monarcas posteriores.
En resumen,  el reinado de Amenhotep III se caracterizó por una prosperidad económica y constructiva, y por marcar un largo período de paz. Pero, por otro lado, los problemas en política exterior, y el hecho de que los sacerdotes de Amón eran cada vez más poderosos, serían el terreno de cultivo perfecto para la revolución que llevaría a cabo, años más tarde, su heredero, Amenhotep IV, Ajenaton, el cual fue corregente con él durante algunos años, según los últimos descubrimientos.


Marta Pérez (Akesha)


martes, 22 de diciembre de 2015

Reino Nuevo: Amenhotep III y el apogeo de la dinastía XVIII

REINO NUEVO: Amenhotep III y el apogeo de la dinastía XVIII

El reinado de Amenhotep III se caracterizó por la prosperidad y la estabilidad, con un período de paz en que no tuvo que realizar ninguna campaña.
Se dedicó a la actividad constructora, y puso las bases para la reforma de Akhenaton, su hijo.
De su reinado se conservan las obras de Luxor con las escenas de su nacimiento divino.
Construyó un templo de Nubia, dedicado a su esposa Tiye, que participaba en las ceremonias religiosas junto a su esposa. Así mostraba a la familia real como divina.
Destacan también los escarabeos conmemorativos en los que expresa matrimonios y actos políticos.
En definitiva, realizó numerosas construcciones que nos han llegado en muy mal estado, como su templo funerario, del que sólo quedan los colosos (llamados de Memnon).
El comercio y sus relaciones internacionales fueron muy importantes. En algunas de sus estatuas hay inscripciones con referencia al Egeo o Micenas, y se ha hallado abundante cerámica micénica que trata de su reinado.
Se han encontrado numerosas cartas en el archivo de Tell el-Amarna, de contenido diplomático.
Además, continuó la política de matrimonios diplomáticos, realizando numerosas alianzas con los países vecinos.
Las diosas Sekhmet, datadas de su reinado, vinculadas a la guerra y a las enfermedades, pudieron ser fabricadas como protección contra una epidemia de peste.
Con esto llegamos al reinado de Amenhotep IV, Akhenaton.

Marta Pérez (Akesha)





miércoles, 12 de febrero de 2014

UN GRAN DESCUBRIMIENTO PARA LA EGIPTOLOGÍA ESPAÑOLA



ARQUEOLOGÍA Los expertos creen que el hallazgo ayudará a reescribir la historia de la dinastía

Egiptólogos españoles confirman el reinado compartido entre el faraón Amenhotep IV y su padre

Vídeo sobre la misión española 'Visir Amenhotep Huy' llevada a cabo en Luxor. FRANCISCO CARRIÓN
Una misión de egiptólogos españoles ha arrancado a la antigua Tebas la clave que desentraña la primera gran trama de intriga político religiosa de la Historia, el agitado período durante el cual el Egipto de los faraones fue monoteísta.
Las inscripciones jeroglíficas halladas en cuatro columnas de la tumba del visir Amenhotep Huy confirman la hasta ahora la discutida corregencia de Amenhotep III (1387-1348 a.C.) y su hijo Amenhotep IV, el monarca que convertido en Ajenatón desterró la antigua religión e impuso el culto a una nueva deidad -el dios solar Atón- con la oposición del todopoderoso clero de Amón.

Una de las cuatro columnas halladas en la tumba del visir Amenhotep Huy 
Los relieves, partidos en pedazos y remendados, conservan unos jeroglíficos perfectamente legibles. Esculpidos en unos pilares de la capilla separados por metro y medio, fueron destruidos cuando el visir de Amenhotep III cayó en desgracia y la casa real ordenó detener la construcción de un enterramiento situado en la necrópolis de Asasif cerca del templo de Hatshepsut.
"El hallazgo demuestra que aproximadamente hacia los años 28 o 29 del reinado de Amenhotep III, su hijo subió también al trono", explica a EL MUNDO Francisco Martín Valentín, quien dirige desde 2009 la excavación junto a Teresa Bedman. La expedición, integrada por 18 españoles y 45 obreros egipcios y financiada por la fundación Gaselec de Melilla, concluyó su quinta campaña a finales de diciembre.
"Durante los años 28 y 29 se preparan las celebraciones del jubileo del año 30 y se construyen tumbas como la de nuestro visir. Todo se dispone para, celebrado el jubileo, dar el golpe revolucionario. Amenhotep III deja de ser un rey divino para convertirse en una deidad, el dios Atón viviente, hasta que muere en el año 39 de su reinado", detalla el experto. El ascenso de Amenhotep III marca el comienzo de la reforma monoteísta que su hijo completa cuando abandona la actual Luxor y levanta Tell el-Amarna, a mitad de camino de Tebas y Menfis y dedicada al nuevo culto a Atón. "Con este documento podemos desvelar el ideario político y religioso establecido por la familia real para poner en marcha la gran ruptura con Amón y el nacimiento de Amarna", apunta Martín Valentín.
El formidable descubrimiento ha sido anunciado esta semana por el ministerio de Antigüedades egipcio. En palabras del ministro Mohamed Ibrahim, se trata de "la prueba definitiva de la corregencia porque data exactamente del comienzo del primer 'Heb sed' [los fastos celebrados para la renovación de la fuerza física del faraón] de Amenhotep III". La exhumación de las preciadas inscripciones, sin embargo, sucedió el 4 de noviembre de 2013. "El mismo día que 91 años antes Howard Carter descubrió el primer escalón de la tumba de Tuntankamón", subraya Teresa Bedman. "Recuerdo que vi subir de la tumba a Francisco y al inspector sonrientes y felices. Traían algo en la mano. Cuando colocaron el objeto encima de la mesa, no daba crédito. '¿Estoy leyendo lo que creo que estoy leyendo?' pregunté. Y Francisco me dijo que sí", rememora la codirectora.

Parte de la tumba del visir Amenhotep Huy 

Reescribir la historia de la dinastía

Los cartuchos que presentan a Amenhotep IV como monarca del Alto y Bajo Egipto junto a otros idénticos de su padre, hallados en dos columnas contiguas, corroboran la tesis que Martín Valentín ha sostenido contra viento y marea durante más de tres décadas. "Fue en aquel momento cuando nos pusimos a buscar las partes que faltaban. Y salió el 'puzzle' completo", precisa Bedman.
El rompecabezas, sepultado durante varios milenios en el suelo de la capilla, alumbra una etapa plagada de enigmas y mutilada por la destrucción que infligieron Seti I y Ramsés II sobre la memoria del "faraón hereje". "Lo más importante del hallazgo no es demostrar que los dos reinaron juntos en un espacio de tiempo concreto sino sus consecuencias. Desde la década de 1920 este asunto ha dividido a la comunidad científica. Era una cuestión visceral, casi una guerra civi en el seno de la egiptología entre quienes creían o no en la corregencia larga", relata Martín Valentín, quien eligió a conciencia la tumba y extrajo toneladas de tierra guiado por la "intuición de hallar una suerte de documento notarial del que ya no pudiera haber dudas".

Vista de la excavación 
Una aventura que ha dado sus frutos. De ahí que el primer efecto del hallazgo sirva para enmendar un desagravio. "El de todos los científicos que creyendo en la corregencia larga han sufrido persecución y han sido catalogados como gente de poco rigor", confiesa el egiptólogo. No obstante, lo que verdaderamente remueve los cimientos es la necesidad de "reescribir la historia del final de la dinastía XVIII (1.450-1050 a.C.)" y modificar "centenares de libros considerados hasta la fecha clásicos e intocables". "Hay que tomar diez u once años del reinado de Amenhotep III y solaparlo con el de Ajenatón. Y eso implica empezar a explicar acontecimientos que sucedieron durante ese tiempo no como una etapa posterior sino como un período coetáneo", arguye. Un ajuste con más preguntas que respuestas: "¿Quién pudo ser el padre de Tuntakamón? ¿Cómo acabó Tell Amarna? ¿Qué relación real tuvo Ajenatón con su padre?...".
Fuente: http://www.elmundo.es/ciencia/2014/02/11/52f8d04e22601df5408b457a.html