El Reino Nuevo
Ahmosis y los comienzos de la XVIII dinastía
La XVIII dinastía es una de las más conocidas de la historia de Egipto. En ella, y hasta la XXI , los faraones extienden sus fronteras a Siria, Palestina y Nubia, creando un gran imperio.
Comienza con Ahmosis, que, tras la conquista de Avaris, acabó con la dominación de los hicsos, e inició una expansión a Nubia y Siria-Palestina.
La campaña siria-palestina podría haber ocurrido por el deseo de borrar los restos del pasado, cuando los hicsos dominaban Egipto, y por ello los persiguieron y destruyeron sus centros de gobierno.
En Nubia, realizó tres campañas, acabando con el reino de Kush.
Fue una política exterior agresiva, que abrió las puertas para la creación de un imperio, aunque lo hizo a base de pequeñas batallas, no de grandes campañas. Las únicas fuentes para conocer estos datos son las biografías de algunos soldados que relatan estas campañas.
Otra característica del reinado de Ahmose, es que sienta las bases para la importancia que va a tener la mujer respecto al faraón, en el Reino Nuevo.
En su caso, destacan su abuela Tetisheri, su madre Ahotep y su esposa Ahmes-Nefertari.
Respecto a la política constructiva, se dedicó a la construcción y restauración de templos, especialmente el templo de Amón en Karnak.
Su sucesor fue Amenhotep I, cuyo reinado fue muy pacífico, realizando sólo una campaña en Palestina, para afianzar el control.
Continuó con la política de construcción de Ahmose, y fue el primer faraón en separar su tumba de su templo. Se conocen también, de esta época, las primeras composiciones del libro del Amduat, donde se describe el viaje del sol por el inframundo hasta renacer cada mañana.
Le sucedió Tutmosis I, que legitimó el acceso al trono casándose con Ahmose, hemana de Amenhotep I, naciendo de esta unión Hatshepsut.
Tutmosis I comenzó a dar la imagen de faraón guerreo, que extiende las fronteras de Egipto hasta límites nuevos.
Realizó numerosas cacerías, que simbolizaban el domino sobre el medio conquistado.
Su sucesor, Tutmosis II, afirmó el control de Egipto en Nubia. Al morir, y siendo el futuro Tutmosis II menor de edad, lo sucedió en regencia Hatshepsut.
Marta Pérez (Akesha)
Blog de EGIPTODREAMS, con el objetivo de acercar la Egiptología al gran público. Trabajando desde 2.002.
domingo, 20 de diciembre de 2015
sábado, 19 de diciembre de 2015
La dinastía XVII, paralela a las hicsas
La dinastía XVII, paralela a las hicsas
Los hicsos no llegaron más allá de Menfis, siendo Tebas la principal ciudad del Alto Egipto, y dando inicio a la XVII dinastía.
Esta estuvo gobernada por reyes que conocemos poco, pero que no tenían malas relaciones con los hicsos.
Durante el reinado de Ta-Sequenenre pudieron empezar los problemas con los hicsos, hecho avalado por la aparición de su momia con heridas por hacha.
Kamose continuó con las acciones militares, pero murió pronto, siendo sucedido por Ahmose, que conquistó Avaris y sentó las bases de la XVIII dinastía.
Se conocen dos estelas en Karnak que hablan sobre la "guerra de liberación"
Kamose organizó el primero consejo militar de la historia de Egipto, en el que reunió a sus nobles y seguidores, proponiéndoles una acción militar contra los hicsos. Los consejeros no estaban de acuerdo, pero Kamose inició un ataque, con el que llegó a Avaris, aunque sin conquistarla.
Capturó, sin embargo, varios barcos y productos, que nos dan idea de la gran actividad comercial hicsa.
AL morir, lo sucedió Ahmose, que tuvo que esperar a su mayoría de edad para seguir con las guerras que expulsarán a los hicsos.
Respecto a la dominación hicsa, se han aportado otras interpretaciones según las últimas investigaciones. Una de ellas quiere relacionar el final de Avaris con la explosión del volcán Tera, en Santorini, hecho presente en fuentes como el papiro Rhind o un texto del templo de Karnak, en que se habla de una gran nube de polvo, y se hace referencia a una epidemia, posiblemente la peste.
Incluso, en las excavaciones de Avaris se han descubierto restos de piedra volcánica en los niveles arqueológicos que coinciden con la fecha de su destrucción. Se deduce, pues, que a Ahmose le debió costar poco conquistar la ciudad.
Marta Pérez (Akesha)
Los hicsos no llegaron más allá de Menfis, siendo Tebas la principal ciudad del Alto Egipto, y dando inicio a la XVII dinastía.
Esta estuvo gobernada por reyes que conocemos poco, pero que no tenían malas relaciones con los hicsos.
Durante el reinado de Ta-Sequenenre pudieron empezar los problemas con los hicsos, hecho avalado por la aparición de su momia con heridas por hacha.
Kamose continuó con las acciones militares, pero murió pronto, siendo sucedido por Ahmose, que conquistó Avaris y sentó las bases de la XVIII dinastía.
Se conocen dos estelas en Karnak que hablan sobre la "guerra de liberación"
Kamose organizó el primero consejo militar de la historia de Egipto, en el que reunió a sus nobles y seguidores, proponiéndoles una acción militar contra los hicsos. Los consejeros no estaban de acuerdo, pero Kamose inició un ataque, con el que llegó a Avaris, aunque sin conquistarla.
Capturó, sin embargo, varios barcos y productos, que nos dan idea de la gran actividad comercial hicsa.
AL morir, lo sucedió Ahmose, que tuvo que esperar a su mayoría de edad para seguir con las guerras que expulsarán a los hicsos.
Respecto a la dominación hicsa, se han aportado otras interpretaciones según las últimas investigaciones. Una de ellas quiere relacionar el final de Avaris con la explosión del volcán Tera, en Santorini, hecho presente en fuentes como el papiro Rhind o un texto del templo de Karnak, en que se habla de una gran nube de polvo, y se hace referencia a una epidemia, posiblemente la peste.
Incluso, en las excavaciones de Avaris se han descubierto restos de piedra volcánica en los niveles arqueológicos que coinciden con la fecha de su destrucción. Se deduce, pues, que a Ahmose le debió costar poco conquistar la ciudad.
Marta Pérez (Akesha)
viernes, 18 de diciembre de 2015
EL SEGUNDO PERÍODO INTERMEDIO: Dinastías Hicsas
EL SEGUNDO PERÍODO INTERMEDIO
La decadencia del Reino Medio y la caída de la XII dinastía
Durante el reinado del penúltimo rey de la dinastía XII, Amenemhat IV, comienza a decaer la prosperidad de Egipto en este período.
Le sucede su esposa o hermana Nefrusobek, iniciándose un rápido declive cuyas consecuencias se reflejarán en la XIII dinastía que según las fuentes, tendrá 70 reyes en 150 años, y que terminará con la descomposición del país y la aparición de la dinastía hicsas.
La XIII dinastía y sus innovaciones
Durante mucho tiempo se consideró a los hicsos como invasores, ya que solo se tenían en cuenta las fuentes egipcias. Se les consideró irrespetuosos con las tradiciones egipcias.
Pero los últimos descubrimientos hechos en Avaris, capital hicsa de Egipto, ha modificado la historia de este período.
Se trata de menos de un siglo en que se interpreta que todo lo que viene de fuera de Egipto es una amenaza.
Las excavaciones actuales han puesto de manifiesto la importancia de tener en cuenta lo que pasaba fuera, para comprender mejor la civilización egipcia.
Los hicsos no llegaron de forma violenta ni destructiva, sino de forma pacífica, frecuentemente apoyados por las autoridades egipcias, que se beneficiaban de sus conocimientos militares, tecnológicos y comerciales. Ellos introdujeron el carro de combate y el arco compuesto.
Se sabe, por su cultura material, que no eran hurritas, pero hay dudas de hasta dónde alcanzó su influencia, si controlaron sólo el Delta o se extendieron.
Actualmente se piensa que se quedaron en el Delta, perviviendo en el Alto Egipto las dinastías indígenas, como la tebana.
La XII dinastía terminó de pronto con Nefrusobek.
La XIII dinastía, poco conocida, contó con más de 50 reyes, con personas de muy variada procedencia.
La XIV dinastía, según Manetón, estuvo compuesta por 76 reyes en 184 años.
Neferhotep I y Sobekhotep IV (dinastía XIII)
Neferhotep I era un personaje de origen plebeyo, que tuvo un largo reinado, con el momento culminante de la XII dinastía.
Según la documentación de la época, la autoridad se ejercía aún en Biblos, y alcanzaba la primera catarata.
Su sucesor fue su hermano Sobekhotep IV, durante cuyo reinado, el gobierno estuvo en manos del visir Iymeru, miembro de la familia de Anju, visir, el personaje más importante de la XIII dinastía.
La dominación hicsa, dinastías XV y XVI
Los reyes hicsos más importantes constituyeron la XV dinastía, o de los "grandes hicsos", formada por seis reyes que reinaron 108 años.
También existieron los "pequeños hicsos", cuyos nombres no fueron conocidos, y que fueron agrupados por Manetón en la XVI dinastía, en parte contemporánea de la XV.
No se sabe exactamente su procedencia, aunque se les relaciona con Siria-Palestina, pudiendo estar su origen en Biblos.
El imperio Hicso abarcaba Egipto y Palestina, estando su capital en Avaris, en el Delta.
Estos hicsos estaban acostumbrados a una vida urbana, que conocía la metalurgia, las rutas comerciales y tenían conocimientos militares, aportando el carro de combate.
Este uso del carro por parte de los egipcios, se volvió con el tiempo contra los hicsos.
Llevaron nombres semitas, en especial cananeos, adoptando los nombres egipcios casi al final de la dinastía.
Aportaron sus conocimientos, costumbres y creencias al pueblo egipcio.
Sabemos poco de los primeros reyes hicsos de la XV dinastía Su fundador fue Salitis, y su sucesor Jacob-her, quienes mantuvieron bajo vasallaje a los últimos reyes de la XVI dinastía y a los primeros de la XVII.
El primer rey hykso bien conocido fue el sucesor de Jacob-her, Jyan, que contaba con una amplia red de relaciones comerciales internacionales.
Su sucesor, Apofis I, reinó más de 40 años. Sostuvo buenas relaciones con los vasallos de la XVII dinastía tebana, casando a su hija con un miembro de la familia real tebana.
En su reinado, se siguió desarrollando el comercio exterior.
Durante el final de su reinado, comenzaron los problemas que desencadenarían la guerra de liberación contra los hicsos.
Marta Pérez (Akesha)
La decadencia del Reino Medio y la caída de la XII dinastía
Durante el reinado del penúltimo rey de la dinastía XII, Amenemhat IV, comienza a decaer la prosperidad de Egipto en este período.
Le sucede su esposa o hermana Nefrusobek, iniciándose un rápido declive cuyas consecuencias se reflejarán en la XIII dinastía que según las fuentes, tendrá 70 reyes en 150 años, y que terminará con la descomposición del país y la aparición de la dinastía hicsas.
La XIII dinastía y sus innovaciones
Durante mucho tiempo se consideró a los hicsos como invasores, ya que solo se tenían en cuenta las fuentes egipcias. Se les consideró irrespetuosos con las tradiciones egipcias.
Pero los últimos descubrimientos hechos en Avaris, capital hicsa de Egipto, ha modificado la historia de este período.
Se trata de menos de un siglo en que se interpreta que todo lo que viene de fuera de Egipto es una amenaza.
Las excavaciones actuales han puesto de manifiesto la importancia de tener en cuenta lo que pasaba fuera, para comprender mejor la civilización egipcia.
Los hicsos no llegaron de forma violenta ni destructiva, sino de forma pacífica, frecuentemente apoyados por las autoridades egipcias, que se beneficiaban de sus conocimientos militares, tecnológicos y comerciales. Ellos introdujeron el carro de combate y el arco compuesto.
Se sabe, por su cultura material, que no eran hurritas, pero hay dudas de hasta dónde alcanzó su influencia, si controlaron sólo el Delta o se extendieron.
Actualmente se piensa que se quedaron en el Delta, perviviendo en el Alto Egipto las dinastías indígenas, como la tebana.
La XII dinastía terminó de pronto con Nefrusobek.
La XIII dinastía, poco conocida, contó con más de 50 reyes, con personas de muy variada procedencia.
La XIV dinastía, según Manetón, estuvo compuesta por 76 reyes en 184 años.
Neferhotep I y Sobekhotep IV (dinastía XIII)
Neferhotep I era un personaje de origen plebeyo, que tuvo un largo reinado, con el momento culminante de la XII dinastía.
Según la documentación de la época, la autoridad se ejercía aún en Biblos, y alcanzaba la primera catarata.
Su sucesor fue su hermano Sobekhotep IV, durante cuyo reinado, el gobierno estuvo en manos del visir Iymeru, miembro de la familia de Anju, visir, el personaje más importante de la XIII dinastía.
La dominación hicsa, dinastías XV y XVI
Los reyes hicsos más importantes constituyeron la XV dinastía, o de los "grandes hicsos", formada por seis reyes que reinaron 108 años.
También existieron los "pequeños hicsos", cuyos nombres no fueron conocidos, y que fueron agrupados por Manetón en la XVI dinastía, en parte contemporánea de la XV.
No se sabe exactamente su procedencia, aunque se les relaciona con Siria-Palestina, pudiendo estar su origen en Biblos.
El imperio Hicso abarcaba Egipto y Palestina, estando su capital en Avaris, en el Delta.
Estos hicsos estaban acostumbrados a una vida urbana, que conocía la metalurgia, las rutas comerciales y tenían conocimientos militares, aportando el carro de combate.
Este uso del carro por parte de los egipcios, se volvió con el tiempo contra los hicsos.
Llevaron nombres semitas, en especial cananeos, adoptando los nombres egipcios casi al final de la dinastía.
Aportaron sus conocimientos, costumbres y creencias al pueblo egipcio.
Sabemos poco de los primeros reyes hicsos de la XV dinastía Su fundador fue Salitis, y su sucesor Jacob-her, quienes mantuvieron bajo vasallaje a los últimos reyes de la XVI dinastía y a los primeros de la XVII.
El primer rey hykso bien conocido fue el sucesor de Jacob-her, Jyan, que contaba con una amplia red de relaciones comerciales internacionales.
Su sucesor, Apofis I, reinó más de 40 años. Sostuvo buenas relaciones con los vasallos de la XVII dinastía tebana, casando a su hija con un miembro de la familia real tebana.
En su reinado, se siguió desarrollando el comercio exterior.
Durante el final de su reinado, comenzaron los problemas que desencadenarían la guerra de liberación contra los hicsos.
Marta Pérez (Akesha)
La civilización egipcia y la organización del estado durante el reino medio
La civilización egipcia y la organización del estado durante el reino medio
A pesar de su brevedad, de sólo dos siglos y medio, el imperio medio fue una época muy importante.
Desde el punto de vista de la civilización, es una superación del imperio antiguo, haciéndose más equilibrada y clásica y menos exagerada y colosal.
Aunque las estructuras sociales y administrativas han cambiado poco respecto al imperio antiguo, las reformas administrativas de la XII dinastía son decisivas para reformas posteriores.
Las reformas económicas de la dinastía XII beneficiaron a toda la sociedad egipcia.
Egipto siguió siendo gobernado por faraones durante el reino medio, aunque ya no estaban divinizados.
Ya no es solo el rey el encargado de mantener el orden, la Maat , sino toda la comunidad, pudiendo aspirar todos a la vida eterna.
Además, el rey ya no tiene que rendir cuentas sólo a los dioses, sino también a todo el pueblo.
De todos modos, el rey se considera elegido por los dioses para realizar sus acciones, con el fin de poder legitimar sus actos.
Todos los cambios constantes de esta civilización se reflejan en su literatura en obras como el Ciudadano Elocuente, las Instrucciones de Merikare, Sinuhe el egipcio o la Sátira de los oficios.
Marta Pérez (Akesha)
A pesar de su brevedad, de sólo dos siglos y medio, el imperio medio fue una época muy importante.
Desde el punto de vista de la civilización, es una superación del imperio antiguo, haciéndose más equilibrada y clásica y menos exagerada y colosal.
Aunque las estructuras sociales y administrativas han cambiado poco respecto al imperio antiguo, las reformas administrativas de la XII dinastía son decisivas para reformas posteriores.
Las reformas económicas de la dinastía XII beneficiaron a toda la sociedad egipcia.
Egipto siguió siendo gobernado por faraones durante el reino medio, aunque ya no estaban divinizados.
Ya no es solo el rey el encargado de mantener el orden, la Maat , sino toda la comunidad, pudiendo aspirar todos a la vida eterna.
Además, el rey ya no tiene que rendir cuentas sólo a los dioses, sino también a todo el pueblo.
De todos modos, el rey se considera elegido por los dioses para realizar sus acciones, con el fin de poder legitimar sus actos.
Todos los cambios constantes de esta civilización se reflejan en su literatura en obras como el Ciudadano Elocuente, las Instrucciones de Merikare, Sinuhe el egipcio o la Sátira de los oficios.
Marta Pérez (Akesha)
domingo, 13 de diciembre de 2015
Las relaciones internacionales en el Reino Medio
Las relaciones internacionales en el Reino Medio
Respecto a la política exterior, Mentuhotep II puso las bases para que Egipto recuperara las áreas de influencia del Sinaí y Nubia.
Pero en esta época, la política exterior no se entiende desde el punto de vista militar, sino como de relaciones comerciales.
Su principal esfuerzo lo realiza en Nubia, controlando el acceso tanto a través del Nilo como a través de los oasis.
Estos intercambios comerciales requerían una organización, una marina, y unas infraestructuras.
Se empezaron a construir fortalezas que dieran seguridad a las caravanas comerciales, aunque pronto se convirtieron en zonas de intercambio, debido a la inexistencia de peligros.
Estas fortalezas desaparecieron bajo la presa de Assuan.
Nubia era una región estratégica por sus productos.
Respecto a la relación con Palestina, tuvo que prestar especial atención a las fronteras y estar atento a cualquier cambio, ya que el primer período intermedio ya se había producido la infiltración de asiáticos en el Delta.
Durante mucho tiempo se ha discutido si Egipto llegó a crear un imperio en la región, peroles documentos revelan sólo unas buenas relaciones comerciales, aunque sin presencia egipcia en dichas zonas.
Es un período en que Egipto comienza a ser conocido en el exterior, y en el que este país comienza a formar parte de los circuitos comerciales del Mediterráneo.
Marta Pérez (Akesha)
Respecto a la política exterior, Mentuhotep II puso las bases para que Egipto recuperara las áreas de influencia del Sinaí y Nubia.
Pero en esta época, la política exterior no se entiende desde el punto de vista militar, sino como de relaciones comerciales.
Su principal esfuerzo lo realiza en Nubia, controlando el acceso tanto a través del Nilo como a través de los oasis.
Estos intercambios comerciales requerían una organización, una marina, y unas infraestructuras.
Se empezaron a construir fortalezas que dieran seguridad a las caravanas comerciales, aunque pronto se convirtieron en zonas de intercambio, debido a la inexistencia de peligros.
Estas fortalezas desaparecieron bajo la presa de Assuan.
Nubia era una región estratégica por sus productos.
Respecto a la relación con Palestina, tuvo que prestar especial atención a las fronteras y estar atento a cualquier cambio, ya que el primer período intermedio ya se había producido la infiltración de asiáticos en el Delta.
Durante mucho tiempo se ha discutido si Egipto llegó a crear un imperio en la región, peroles documentos revelan sólo unas buenas relaciones comerciales, aunque sin presencia egipcia en dichas zonas.
Es un período en que Egipto comienza a ser conocido en el exterior, y en el que este país comienza a formar parte de los circuitos comerciales del Mediterráneo.
Marta Pérez (Akesha)
La dinastía XII: Sesostris III
Sesostris III y el apogeo del reino medio
Durante su reinado se completó el dominio de Nubia, y el establecimiento de fortalezas para asegurar el tráfico comercial.
En política interior, tuvo que acabar con las tensiones que causaban las familias aristocráticas. Para ello eliminó el cargo de visir, y creó res unidades administrativas llamadas Uaret, una para el Alto Egipto, otra para el Bajo Egipto y otra para Nubia. Desaparece el título de nomarca y aparecen los alcaldes.
Al morir el penúltimo rey, Amenemhat IV, la prosperidad de Egipto comenzó a decaer, lo sucedió su hermana o esposa Nefrusobek, terminando con esta dinastía.
Durante la XII dinastía se suceden 70 reyes en 150 años, según fuentes. Se trata de un proceso de descomposición que terminará con la dinastía de los hiksos, un pueblo cananeo, que gobernarán durante el II período intermedio.
Marta Pérez (Akesha)
Durante su reinado se completó el dominio de Nubia, y el establecimiento de fortalezas para asegurar el tráfico comercial.
En política interior, tuvo que acabar con las tensiones que causaban las familias aristocráticas. Para ello eliminó el cargo de visir, y creó res unidades administrativas llamadas Uaret, una para el Alto Egipto, otra para el Bajo Egipto y otra para Nubia. Desaparece el título de nomarca y aparecen los alcaldes.
Al morir el penúltimo rey, Amenemhat IV, la prosperidad de Egipto comenzó a decaer, lo sucedió su hermana o esposa Nefrusobek, terminando con esta dinastía.
Durante la XII dinastía se suceden 70 reyes en 150 años, según fuentes. Se trata de un proceso de descomposición que terminará con la dinastía de los hiksos, un pueblo cananeo, que gobernarán durante el II período intermedio.
Marta Pérez (Akesha)
sábado, 12 de diciembre de 2015
La dinastía XII: Amenemhat I y sus sucesores
La dinastía XII: Amenemhat I y sus sucesores
El origen de Amenemhat I es confuso, siendo, probablemente, visir. Su ascenso fue apoyado por los nomarcas a quienes Mentuhotep II quitaba poder.
A pesar de intentar presentarse como un restaurador del orden, la situación era inestable, y tuvo que trasladar la capital a Itj-tawi, cerca de Menfis, con el fin de explotar el oasis del Fayum.
Este rey reorganizó el sistema político y administrativo, como un modelo híbrido entre centralizado y feudal.
Nombró un gobernador que lo sustituiría en Tebas. Asoció su trono a su sucesor Sesostris I. Murió asesinado.
Lo sucedió Sesostris I, quien comenzó su reinado con muchas complicaciones, como se deduce del cuento de Sinuhe a las instituciones de Amenemhat.
Sesostris I tuvo un largo reinado, en el que consiguió estabilidad interna, y durante el que desarrolló gran actividad constructora por todo Egipto.
En política exterior, continuó extendiéndose hasta Nubia, y consolidó la seguridad de las rutas comerciales.
Su sucesor fue Amenemhat II y a éste lo sucedió Sesostris II. Ambos reyes siguieron con la misma política de sus predecesores. En el caso del segundo, emprendió unos trabajos hidráulicos y la construcción de una presa.
Lo sucedió el principal faraón de la dinastía XII: Sesostris III.
Marta Pérez (Akesha)
El origen de Amenemhat I es confuso, siendo, probablemente, visir. Su ascenso fue apoyado por los nomarcas a quienes Mentuhotep II quitaba poder.
A pesar de intentar presentarse como un restaurador del orden, la situación era inestable, y tuvo que trasladar la capital a Itj-tawi, cerca de Menfis, con el fin de explotar el oasis del Fayum.
Este rey reorganizó el sistema político y administrativo, como un modelo híbrido entre centralizado y feudal.
Nombró un gobernador que lo sustituiría en Tebas. Asoció su trono a su sucesor Sesostris I. Murió asesinado.
Lo sucedió Sesostris I, quien comenzó su reinado con muchas complicaciones, como se deduce del cuento de Sinuhe a las instituciones de Amenemhat.
Sesostris I tuvo un largo reinado, en el que consiguió estabilidad interna, y durante el que desarrolló gran actividad constructora por todo Egipto.
En política exterior, continuó extendiéndose hasta Nubia, y consolidó la seguridad de las rutas comerciales.
Su sucesor fue Amenemhat II y a éste lo sucedió Sesostris II. Ambos reyes siguieron con la misma política de sus predecesores. En el caso del segundo, emprendió unos trabajos hidráulicos y la construcción de una presa.
Lo sucedió el principal faraón de la dinastía XII: Sesostris III.
Marta Pérez (Akesha)
miércoles, 9 de diciembre de 2015
La nueva reunificación de Egipto y la hegemonía de Tebas con la XI dinastía: los Mentuhotep
EL REINO MEDIO
La nueva reunificación de Egipto y la hegemonía de Tebas con la XI dinastía: los Mentuhotep
El fundador del Reino Medio fue Mentuhotep II, rey de la XI dinastía tebana, sucesor de los Antef.
Se trata de una etapa considerada clásica, en que todas las manifestaciones alcanzan su forma ideal.
Mentuhotep II fue el unificador de Egipto, tras un período de luchas en el primer período intermedio.
Tuvo que limitar el poder de algunas familias provinciales, respetando aquellas que le habían dado su apoyo en el conflicto de Heracleópolis. También intentó recuperar el control sobre la Baja Nubia , y parar la penetración de los asiáticos por el Delta.
En política interior, reorganizó la administración, convirtiendo a Tebas en la capital. Nos han quedado restos de su templo funerario en Deir El Bahari.
Su sucesor fue Mentuhotep III, que continuó su política de reorganización con las rutas comerciales incluyendo expediciones al País de Punt. En este reinado hubo tensiones internas, posiblemente por el hecho que la reunificación tuvo carácter militar.
Su sucesor fue Mentuhotep IV, posiblemente un usurpador, ya que su nombre no figura en el Canon de Turín, pero sí el período de siete años, sin citar ningún nombre.
Su reinado acabó en disturbios por parte de las familias aristocráticas, sucediéndole Amenemhat I, e iniciándose la XII dinastía.
Marta Pérez (Akesha)
La nueva reunificación de Egipto y la hegemonía de Tebas con la XI dinastía: los Mentuhotep
El fundador del Reino Medio fue Mentuhotep II, rey de la XI dinastía tebana, sucesor de los Antef.
Se trata de una etapa considerada clásica, en que todas las manifestaciones alcanzan su forma ideal.
Mentuhotep II fue el unificador de Egipto, tras un período de luchas en el primer período intermedio.
Tuvo que limitar el poder de algunas familias provinciales, respetando aquellas que le habían dado su apoyo en el conflicto de Heracleópolis. También intentó recuperar el control sobre la Baja Nubia , y parar la penetración de los asiáticos por el Delta.
En política interior, reorganizó la administración, convirtiendo a Tebas en la capital. Nos han quedado restos de su templo funerario en Deir El Bahari.
Su sucesor fue Mentuhotep III, que continuó su política de reorganización con las rutas comerciales incluyendo expediciones al País de Punt. En este reinado hubo tensiones internas, posiblemente por el hecho que la reunificación tuvo carácter militar.
Su sucesor fue Mentuhotep IV, posiblemente un usurpador, ya que su nombre no figura en el Canon de Turín, pero sí el período de siete años, sin citar ningún nombre.
Su reinado acabó en disturbios por parte de las familias aristocráticas, sucediéndole Amenemhat I, e iniciándose la XII dinastía.
Marta Pérez (Akesha)
EL PRIMER PERÍODO INTERMEDIO EN EGIPTO
EL PRIMER PERÍODO INTERMEDIO EN EGIPTO
Heracleópolis y la ascensión de Tebas
Este periodo comprende de la VII a la XI dinastía, y se caracteriza por la fragmentación política que sufrió Egipto con el final de la VI dinastía.
Hay numerosas fuentes de información, las que nos demuestran que la situación no fue tan catastrófica, siendo un interesante período de la historia de Egipto.
Independientemente de la crisis política, en este período se establecen las bases de concepciones que perdurarán toda la historia, como la idea del faraón como "buen pastor", como un gobernante cercano a los problemas de la sociedad.
Incluso respecto a la "exclusividad" funeraria, hubo cambios, dándose una democratización funeraria, donde todos tenían derecho a un más allá.
El marco geográfico de Egipto también se ve modificado, no con enemigos poderosos, pero sí para tener en cuenta.
Se producen numerosos cambios, que se ven reflejados en las composiciones literarias.
Historiográficamente, estas dinastías han sido una época oscura, un período de transición, una experiencia traumática para Egipto, al no haber un poder centralizado y fuerte.
Además, la existencia de tensiones internas entre Heracléopolis y Tebas, terminó en la XI dinastía, con la unificación de Egipto bajo mando tebano.
Entrando en cada etapa, se inicia el Primer Período Intermedio, con la VI dinastía que, según Manetón, estaba compuesta por 70 reyes que gobernaron 70 días. Sería una exageración, pero que nos da idea de la desintegración política de Egipto. Se conocen sólo el nombre de algunos reyes.
En la VIII dinastía los faraones sólo controlaban las fronteras de Menfis. Se le atribuyen diecisiete faraones, aunque no se sabe quiénes fueron.
Mientras, en el resto del país, los nomarcas actuaban como reyes independientes, sin proclamarse faraones, aunque con numerosos privilegios por parte del faraón, posiblemente a cambio de su colaboración.
Las dinastías IX y X son llamadas heracleopolitanas, con capital en Heracleópolis Magna.
El tránsito no fue violento, sólo unos reyes reemplazaron a la dinastía menfita.
De la dinastía IX solo nos han llegado algunos nombres.
La X dinastía comenzó con Neferkare.
Otro rey importante fue Merikare, hacia el que fueron dirigidas las primeras Instrucciones Reales. Esto nos da una idea de la posición de la realeza, que hasta era aconsejada.
En esta época, Heracleópolis y Tebas estaban en un período de estabilidad y ausencia de conflictos.
Merikare es aconsejado para que refuerce las fronteras del norte, frente a la llegada de los asiáticos.
En política interior, se le aconseja que respete a los nobles, posiblemente por la necesidad de tenerlos como aliados en los nomos, frente a la amenaza de Tebas.
Ambas dinastías coexistían con los poderes provinciales.
Se inició un período de luchas entre las dinastías de Tebas y Heracleópolis, que culminó con la unificación de Egipto bajo el poder de Tebas. Su rey, Mentuhotep II, saqueó y destruyó Heracleópolis y sus necrópolis.
Restauró al visir y estableció su capital en Tebas. Aquí termina el primer período intermedio, dominado por la inestabilidad política y la convivencia de dos dinastías y unos poderes locales.
Marta Pérez (Akesha)
Heracleópolis y la ascensión de Tebas
Este periodo comprende de la VII a la XI dinastía, y se caracteriza por la fragmentación política que sufrió Egipto con el final de la VI dinastía.
Hay numerosas fuentes de información, las que nos demuestran que la situación no fue tan catastrófica, siendo un interesante período de la historia de Egipto.
Independientemente de la crisis política, en este período se establecen las bases de concepciones que perdurarán toda la historia, como la idea del faraón como "buen pastor", como un gobernante cercano a los problemas de la sociedad.
Incluso respecto a la "exclusividad" funeraria, hubo cambios, dándose una democratización funeraria, donde todos tenían derecho a un más allá.
El marco geográfico de Egipto también se ve modificado, no con enemigos poderosos, pero sí para tener en cuenta.
Se producen numerosos cambios, que se ven reflejados en las composiciones literarias.
Historiográficamente, estas dinastías han sido una época oscura, un período de transición, una experiencia traumática para Egipto, al no haber un poder centralizado y fuerte.
Además, la existencia de tensiones internas entre Heracléopolis y Tebas, terminó en la XI dinastía, con la unificación de Egipto bajo mando tebano.
Entrando en cada etapa, se inicia el Primer Período Intermedio, con la VI dinastía que, según Manetón, estaba compuesta por 70 reyes que gobernaron 70 días. Sería una exageración, pero que nos da idea de la desintegración política de Egipto. Se conocen sólo el nombre de algunos reyes.
En la VIII dinastía los faraones sólo controlaban las fronteras de Menfis. Se le atribuyen diecisiete faraones, aunque no se sabe quiénes fueron.
Mientras, en el resto del país, los nomarcas actuaban como reyes independientes, sin proclamarse faraones, aunque con numerosos privilegios por parte del faraón, posiblemente a cambio de su colaboración.
Las dinastías IX y X son llamadas heracleopolitanas, con capital en Heracleópolis Magna.
El tránsito no fue violento, sólo unos reyes reemplazaron a la dinastía menfita.
De la dinastía IX solo nos han llegado algunos nombres.
La X dinastía comenzó con Neferkare.
Otro rey importante fue Merikare, hacia el que fueron dirigidas las primeras Instrucciones Reales. Esto nos da una idea de la posición de la realeza, que hasta era aconsejada.
En esta época, Heracleópolis y Tebas estaban en un período de estabilidad y ausencia de conflictos.
Merikare es aconsejado para que refuerce las fronteras del norte, frente a la llegada de los asiáticos.
En política interior, se le aconseja que respete a los nobles, posiblemente por la necesidad de tenerlos como aliados en los nomos, frente a la amenaza de Tebas.
Ambas dinastías coexistían con los poderes provinciales.
Se inició un período de luchas entre las dinastías de Tebas y Heracleópolis, que culminó con la unificación de Egipto bajo el poder de Tebas. Su rey, Mentuhotep II, saqueó y destruyó Heracleópolis y sus necrópolis.
Restauró al visir y estableció su capital en Tebas. Aquí termina el primer período intermedio, dominado por la inestabilidad política y la convivencia de dos dinastías y unos poderes locales.
Marta Pérez (Akesha)
martes, 8 de diciembre de 2015
Las concepciones funerarias del Imperio Antiguo
Las concepciones funerarias del Imperio Antiguo
Las pirámides son el símbolo más importante del imperio antiguo, aunque no las primeras construcciones funerarias.
En el período tinita, las tumbas, tanto en la necrópolis de Abydos como en la de Saqqara, presentan una superestructura semejante a un gran banco de piedra, llamada "mastaba", que se mantuvo como sepultura no real incluso cuando los reyes comenzaron a construir pirámides.
Este túmulo de piedra procedía de la idea de la colina primigenia, de la que aparecía un sol creador, según la teología heliopolitana.
En estas dos primeras dinastías, la mastaba sigue evolucionando, convirtiéndose en lugar de culto, además de ser una reproducción de la casa terrestre del difunto.
Es importante conocer que, ya en el imperio antiguo, se sabía al ser humano compuesto de cinco elementos: la sombra, el akh, el ka, el ba y el nombre.
El akh es un principio solar, de luz, que le permite al difunto llegar a las estrellas. Sería lo que nosotros conocemos como espíritu.
El ka es la fuerza vital, a la cual hay que alimentar y que debe tener un soporte físico incluso después de la muerte. Es pro ello que se reproduce al difunto en una estatua de piedra, que será depositada en el serdab.
El ba es como un doble del difunto, independiente del cuerpo y que contiene la potencia de la persona. Es representado como un pájaro con cabeza humana. Frecuentemente se ha considerado como el alma, lo que no es correcto.
Era muy importante para el difunto ser nombrado para seguir existiendo, es pro ello que empezaron a construir estelas de falsa puerta. Eran colocadas en el umbral de la puerta, con el fin de asegurar el culto funerario.
Bastaba con que la fórmula de ofrenda pudiera ser leída para que tomara cuerpo real.
Más adelante, Djeser transformó la mastaba en pirámide, comenzando con la pirámide escalonada. Durante el resto del imperio antiguo, los particulares siguieron construyendo mastabas y los reyes se hicieron enterrar en grandes pirámides.
Marta Pérez (Akesha)
Las pirámides son el símbolo más importante del imperio antiguo, aunque no las primeras construcciones funerarias.
En el período tinita, las tumbas, tanto en la necrópolis de Abydos como en la de Saqqara, presentan una superestructura semejante a un gran banco de piedra, llamada "mastaba", que se mantuvo como sepultura no real incluso cuando los reyes comenzaron a construir pirámides.
Este túmulo de piedra procedía de la idea de la colina primigenia, de la que aparecía un sol creador, según la teología heliopolitana.
En estas dos primeras dinastías, la mastaba sigue evolucionando, convirtiéndose en lugar de culto, además de ser una reproducción de la casa terrestre del difunto.
Es importante conocer que, ya en el imperio antiguo, se sabía al ser humano compuesto de cinco elementos: la sombra, el akh, el ka, el ba y el nombre.
El akh es un principio solar, de luz, que le permite al difunto llegar a las estrellas. Sería lo que nosotros conocemos como espíritu.
El ka es la fuerza vital, a la cual hay que alimentar y que debe tener un soporte físico incluso después de la muerte. Es pro ello que se reproduce al difunto en una estatua de piedra, que será depositada en el serdab.
El ba es como un doble del difunto, independiente del cuerpo y que contiene la potencia de la persona. Es representado como un pájaro con cabeza humana. Frecuentemente se ha considerado como el alma, lo que no es correcto.
Era muy importante para el difunto ser nombrado para seguir existiendo, es pro ello que empezaron a construir estelas de falsa puerta. Eran colocadas en el umbral de la puerta, con el fin de asegurar el culto funerario.
Bastaba con que la fórmula de ofrenda pudiera ser leída para que tomara cuerpo real.
Más adelante, Djeser transformó la mastaba en pirámide, comenzando con la pirámide escalonada. Durante el resto del imperio antiguo, los particulares siguieron construyendo mastabas y los reyes se hicieron enterrar en grandes pirámides.
Marta Pérez (Akesha)
Economía, sociedad y literatura en el Imperio Antiguo
Economía, sociedad y literatura en el Imperio Antiguo
Respecto a la economía en el Imperio Antiguo, hay disparidad de opiniones sobre su organización.
La necesidad de realizar trabajos hidráulicos facilitó la aparición de estructuras administrativas en el Imperio Antiguo, que acabaron en un estado centralizado. Esto fue favorecido por las crecidas del Nilo.
La evolución de la sociedad egipcia no coincide con los modelos de otras sociedades hidráulicas. El estado egipcio, lejos de disponer del agua, se preocupó de que llegara a todos los habitantes de Egipto.
Aunque el rey era propietario de Egipto y sus habitantes, esto era sólo de modo simbólico, ya que en la realidad, existía la propiedad privada, que no generó la esclavitud durante el Imperio Antiguo.
El mismo estado garantizaba la propiedad privada, a condición de que tanto los bienes, como los cambios de propietarios, fueran registrados en un censo.
La monarquía tenía grandes propiedades que usaba para pagar sus gastos y a sus funcionarios, ya fuera pagándoles con el usufructo de éstas, o con productos de sus cosechas.
El cese del control sobre estas propiedades llevó a la ruina de la V dinastía.
Respecto a la economía casera, a una familia le era posible vivir con una pequeña parcela, y dada la baja población, había recursos para todos.
Unos eran campesinos, otros domesticaban animales y pastoreaban, y también eran cazadores y pescadores.
La mayoría también trabajaban temporalmente en la construcción de monumentos, por lo que eran pagados generosamente.
El estado también parecía tener el monopolio del comercio, terrestre y marítimo, con el objetivo de importar todo lo necesario para el consumo interno.
Respecto a la sociedad, la escala social superior estaba representada por ricos comerciantes, propietarios y altos funcionarios.
La escala media estaba formada por trabajadores y funcionarios, así como profesiones liberales diversas.
La clase baja, los más numerosos, eran campesinos y colonos. No existían esclavos, aunque los prisioneros de guerra eran obligados a trabajar en las tierras del estado.
La sociedad era monógama, y la mujer tenía independencia económica, siendo considerada por la ley como igual al hombre.
Por último, respecto a la literatura, nos ha llegado abundante producción escrita, bien conservada a pesar de sus 4500 años de antigüedad.
Podemos clasificar los textos del Imperio Antiguo en religiosos, sapienciales, técnicos e históricos.
Entre los religiosos podemos destaca los Textos de las Pirámides. Entre los sapienciales, las Enseñanzas de Ptahotep. Entre los históricos y técnicos, la Piedra de Palermo, la biografía de Uni, o el papiro médico Edwin Smith.
Marta Pérez (Akesha)
Respecto a la economía en el Imperio Antiguo, hay disparidad de opiniones sobre su organización.
La necesidad de realizar trabajos hidráulicos facilitó la aparición de estructuras administrativas en el Imperio Antiguo, que acabaron en un estado centralizado. Esto fue favorecido por las crecidas del Nilo.
La evolución de la sociedad egipcia no coincide con los modelos de otras sociedades hidráulicas. El estado egipcio, lejos de disponer del agua, se preocupó de que llegara a todos los habitantes de Egipto.
Aunque el rey era propietario de Egipto y sus habitantes, esto era sólo de modo simbólico, ya que en la realidad, existía la propiedad privada, que no generó la esclavitud durante el Imperio Antiguo.
El mismo estado garantizaba la propiedad privada, a condición de que tanto los bienes, como los cambios de propietarios, fueran registrados en un censo.
La monarquía tenía grandes propiedades que usaba para pagar sus gastos y a sus funcionarios, ya fuera pagándoles con el usufructo de éstas, o con productos de sus cosechas.
El cese del control sobre estas propiedades llevó a la ruina de la V dinastía.
Respecto a la economía casera, a una familia le era posible vivir con una pequeña parcela, y dada la baja población, había recursos para todos.
Unos eran campesinos, otros domesticaban animales y pastoreaban, y también eran cazadores y pescadores.
La mayoría también trabajaban temporalmente en la construcción de monumentos, por lo que eran pagados generosamente.
El estado también parecía tener el monopolio del comercio, terrestre y marítimo, con el objetivo de importar todo lo necesario para el consumo interno.
Respecto a la sociedad, la escala social superior estaba representada por ricos comerciantes, propietarios y altos funcionarios.
La escala media estaba formada por trabajadores y funcionarios, así como profesiones liberales diversas.
La clase baja, los más numerosos, eran campesinos y colonos. No existían esclavos, aunque los prisioneros de guerra eran obligados a trabajar en las tierras del estado.
La sociedad era monógama, y la mujer tenía independencia económica, siendo considerada por la ley como igual al hombre.
Por último, respecto a la literatura, nos ha llegado abundante producción escrita, bien conservada a pesar de sus 4500 años de antigüedad.
Podemos clasificar los textos del Imperio Antiguo en religiosos, sapienciales, técnicos e históricos.
Entre los religiosos podemos destaca los Textos de las Pirámides. Entre los sapienciales, las Enseñanzas de Ptahotep. Entre los históricos y técnicos, la Piedra de Palermo, la biografía de Uni, o el papiro médico Edwin Smith.
Marta Pérez (Akesha)
Textos delas pirámides. Pirámide de Titi
lunes, 7 de diciembre de 2015
Organización administrativa del Reino Antiguo
Organización administrativa del Reino Antiguo
La monarquía ha sido la piedra angular de la organización estatal, pero también de su sistema religioso y de comprensión del mundo.
Es uno de los períodos de mayor vitalidad de la realeza egipcia. El faraón era un dios viviente, aunque en períodos posteriores sólo sería el representante del dios.
Aparecen en este período todos los nombres reales que pervivirán durante toda la historia faraónica. Tales son el "nombre de Horus", "nombre de Nebty", "nombre de Rey del Alto y Bajo Egipto", "Hijo de Ra" y "Horus de Oro".
El faraón, ya a mediados del período, es un gran mediador entre los dioses y los hombres.
A lo largo del Imperio Antiguo, van cambiando su posición, perdiendo autoridad e importancia, a favor de los sacerdotes y los funcionarios.
Egipto también estuvo bien gobernado y administrado en este tiempo, siendo una etapa de esplendor, con excedentes de producción, gran potencial humano para las construcciones, una estructura administrativa compleja y con buen funcionamiento.
Había varios departamentos en la administración, entre los que cabe destacar el Tesoro y el Granero (o doble granero).
Entre los grandes funcionarios podríamos destacar:
• Superior de las Grandes Mansiones, que estaba vinculado a la justicia.
• Superior de los Documentos Reales, encargado de la actividad económica.
• Jefe de obras, al frente de la actividad constructora.
• Superior de los Graneros, o Doble Granero, ocupado de la explotación de tierras.
• Superior del Tesoro.
• Visir, que es el personaje central de la administración en el Imperio Antiguo Es el ministro principal, normalmente familiar del rey. Supervisaba y controlaba toda la estructura administrativa, ocupando varios de los cargos nombrados antes.
La administración provincial presentaba la típica división en nomos, con un funcionario o comarca al frente, que acumulaba varios títulos.
A finales del período, se fortalece la nobleza.
El mantenimiento de la administración supuso una importante renovación de riquezas. Para compensar a los funcionarios se les entregaba bienes en especie, o la renta de una explotación agrícola.
La monarquía, así, será víctima de una sangría económica que la privará de parte de sus riquezas, así como del control de tierras.
Marta Pérez (Akesha)
La monarquía ha sido la piedra angular de la organización estatal, pero también de su sistema religioso y de comprensión del mundo.
Es uno de los períodos de mayor vitalidad de la realeza egipcia. El faraón era un dios viviente, aunque en períodos posteriores sólo sería el representante del dios.
Aparecen en este período todos los nombres reales que pervivirán durante toda la historia faraónica. Tales son el "nombre de Horus", "nombre de Nebty", "nombre de Rey del Alto y Bajo Egipto", "Hijo de Ra" y "Horus de Oro".
El faraón, ya a mediados del período, es un gran mediador entre los dioses y los hombres.
A lo largo del Imperio Antiguo, van cambiando su posición, perdiendo autoridad e importancia, a favor de los sacerdotes y los funcionarios.
Egipto también estuvo bien gobernado y administrado en este tiempo, siendo una etapa de esplendor, con excedentes de producción, gran potencial humano para las construcciones, una estructura administrativa compleja y con buen funcionamiento.
Había varios departamentos en la administración, entre los que cabe destacar el Tesoro y el Granero (o doble granero).
Entre los grandes funcionarios podríamos destacar:
• Superior de las Grandes Mansiones, que estaba vinculado a la justicia.
• Superior de los Documentos Reales, encargado de la actividad económica.
• Jefe de obras, al frente de la actividad constructora.
• Superior de los Graneros, o Doble Granero, ocupado de la explotación de tierras.
• Superior del Tesoro.
• Visir, que es el personaje central de la administración en el Imperio Antiguo Es el ministro principal, normalmente familiar del rey. Supervisaba y controlaba toda la estructura administrativa, ocupando varios de los cargos nombrados antes.
La administración provincial presentaba la típica división en nomos, con un funcionario o comarca al frente, que acumulaba varios títulos.
A finales del período, se fortalece la nobleza.
El mantenimiento de la administración supuso una importante renovación de riquezas. Para compensar a los funcionarios se les entregaba bienes en especie, o la renta de una explotación agrícola.
La monarquía, así, será víctima de una sangría económica que la privará de parte de sus riquezas, así como del control de tierras.
Marta Pérez (Akesha)
sábado, 5 de diciembre de 2015
VI DINASTÍA EN EGIPTO
La VI dinastía y el debilitamiento del Imperio
El ocaso del reino antiguo se ha fijado frecuentemente en la V dinastía, siendo en la VI un período de descomposición que ocasionó la división en provincias.
El primer rey fue Teti, que casó a su hija con el visir Mereruka, posiblemente por el aumento de poder que tenían los gobernadores por una descentralización. Aún en esta época había una administración fuerte.
En el reinado de Pepi I, la situación empezó a empeorar. Se casó con las dos hermanas del visir, madres de dos faraones posteriores: Merenre y Pepi II.
Durante el reinado de Pepi I se produjo una conspiración pro parte de una esposa para poner a su hijo en el poder.
Su hijo Merenre reina en un Egipto próspero, y realiza diversas expediciones al Sinaí o a Nubia, entre otras.
Le sucede su hermano Pepi II, en cuyo reinado comienza a verse la descomposición, con un poder de los funcionarios provinciales cada vez mayor. Esta situación puede ser la descrita en las Lamentaciones de Ipuwer.
El último rey de la dinastía es Nitocris, una mujer, cuyo reinado estuvo marcado por tensiones internas que terminaron con la fragmentación de Egipto.
En resumen, la VI dinastía no es un período de crisis, salvo en su parte final, con gran actividad constructora y presencia en el exterior por medio de su ejército.
Las causas que terminaron con el reino antiguo siguen siendo motivo de debate, siendo la teoría más extendida la de múltiples causas a un tiempo.
Por un lado, la descomposición de la administración y la autonomía de los gobernadores, por otro lado, la desestabilización de la situación interna, y por otro, los factores ecológicos, tales como la sequía, la bajada del nivel de las crecidas, el aumento de las temperaturas, o la salinización del suelo.
También se ha hablado de la infiltración de poblaciones asiáticas y nubias, aunque su llegada no fue numerosa ni violenta.
Marta Pérez (Akesha)
El ocaso del reino antiguo se ha fijado frecuentemente en la V dinastía, siendo en la VI un período de descomposición que ocasionó la división en provincias.
El primer rey fue Teti, que casó a su hija con el visir Mereruka, posiblemente por el aumento de poder que tenían los gobernadores por una descentralización. Aún en esta época había una administración fuerte.
En el reinado de Pepi I, la situación empezó a empeorar. Se casó con las dos hermanas del visir, madres de dos faraones posteriores: Merenre y Pepi II.
Durante el reinado de Pepi I se produjo una conspiración pro parte de una esposa para poner a su hijo en el poder.
Su hijo Merenre reina en un Egipto próspero, y realiza diversas expediciones al Sinaí o a Nubia, entre otras.
Le sucede su hermano Pepi II, en cuyo reinado comienza a verse la descomposición, con un poder de los funcionarios provinciales cada vez mayor. Esta situación puede ser la descrita en las Lamentaciones de Ipuwer.
El último rey de la dinastía es Nitocris, una mujer, cuyo reinado estuvo marcado por tensiones internas que terminaron con la fragmentación de Egipto.
En resumen, la VI dinastía no es un período de crisis, salvo en su parte final, con gran actividad constructora y presencia en el exterior por medio de su ejército.
Las causas que terminaron con el reino antiguo siguen siendo motivo de debate, siendo la teoría más extendida la de múltiples causas a un tiempo.
Por un lado, la descomposición de la administración y la autonomía de los gobernadores, por otro lado, la desestabilización de la situación interna, y por otro, los factores ecológicos, tales como la sequía, la bajada del nivel de las crecidas, el aumento de las temperaturas, o la salinización del suelo.
También se ha hablado de la infiltración de poblaciones asiáticas y nubias, aunque su llegada no fue numerosa ni violenta.
Marta Pérez (Akesha)
V DINASTÍA EN EGIPTO
Userkaf y los inicios de la V dinastía
Userkaf, considerado hijo de Ra y de una sacerdotisa, fue el primer rey de esta dinastía, construyendo templos solares en Menfis.
Los templos eran parecidos a los complejos piramidales, con el templo del valle y la calzada, que lo comunicaba con la construcción principal, que era un obelisco o una piedra ben-ben. Era una construcción abierta.
Durante la V dinastía, Egipto comenzó a tener relaciones más fluidas con el exterior, tanto con Siria-Palestina como con Nubia, así como primeros contactos con el mundo Egeo.
En el interior de Egipto también se producen cambios, sobre todo relacionados con las transformaciones del medio geográfico. A finales del reino antiguo, bajaron las crecidas del Nilo un 40% y se produjo una desecación del clima que afectó a todo Próximo Oriente y que pudo influir en un colapso de las civilizaciones. Se llega a especular con la presencia del hambre entre la población, representada en el complejo funerario del rey Unas.
Durante toda la dinastía se observa más preocupación por las provincias, y una lenta descentralización, con un gran desarrollo de templos y administración provincial, con gobernadores nombrados personalmente por el faraón.
Esta situación se observa claramente en las Enseñanzas de Ptahotep, escritas en el Reino Medio, pero referentes a este período.
En esta dinastía se redacta la piedra de Palermo, primeros anales del Antiguo Egipto.
Una característica de esta dinastía es que los títulos administrativos, antes de carácter religioso, comienzan a ser más administrativos, adaptándose los funcionarios a la nueva situación.
Djedkare, penúltimo faraón de esta dinastía, redactó la primera reforma administrativa, e instituyó el primer cargo de visir. Con este rey aumentó la importancia de Osiris y comenzó el proceso de "democratización funeraria", siendo una divinidad más cercana que Ra.
A esta dinastía también pertenece el archivo de Neferrikare, que nos da información sobre el funcionamiento de los cultos funerarios, y los recursos que le llegaban de las "fundaciones piadosas".
Por último, se comienza a desarrollar el hierático, un tipo de escritura cursiva, que hacía que los trabajos fueran más rápidos y ágiles.
La supremacía de Heliópolis
Heliópolis se convirtió en la principal ciudad religiosa del Egipto Predinástico, tras lograr doblegar a los otros dioses bajo la supremacía de Atum. La orientación de los cadáveres en la necrópolis de Heliópolis de época maadiense da fe de la temprana existencia del culto solar. Parece ser probable que en el Delta surgió una monarquía cuyos reyes se debieron considerarse representantes del dios Horus hijo de Osiris. Heliópolis debió llegar a un compromiso integrando a Osiris en la Enéada de Atum. La capital del nuevo reino se establecería en Letópolis o en Behudit del Norte ambas ciudades adoradoras del dios Horus. Es razonable suponer que fueran estos seguidores del dios Horus, en la zona del Delta, los que colonizaran el Alto y Medio Egipto durante el transito del periodo Neolítico al Calcolítico. Esta situación queda reflejada en las listas reales, canon de Turín o Manetón comenzando sus listas con los dioses de la Eneada Heliopolitana antes que los reyes mortales. A este periodo debe remontarse la fiesta de regeneración del rey o fiesta del trentenario y la invención de la escritura.
Marta Pérez (Akesha)
Userkaf, considerado hijo de Ra y de una sacerdotisa, fue el primer rey de esta dinastía, construyendo templos solares en Menfis.
Los templos eran parecidos a los complejos piramidales, con el templo del valle y la calzada, que lo comunicaba con la construcción principal, que era un obelisco o una piedra ben-ben. Era una construcción abierta.
Durante la V dinastía, Egipto comenzó a tener relaciones más fluidas con el exterior, tanto con Siria-Palestina como con Nubia, así como primeros contactos con el mundo Egeo.
En el interior de Egipto también se producen cambios, sobre todo relacionados con las transformaciones del medio geográfico. A finales del reino antiguo, bajaron las crecidas del Nilo un 40% y se produjo una desecación del clima que afectó a todo Próximo Oriente y que pudo influir en un colapso de las civilizaciones. Se llega a especular con la presencia del hambre entre la población, representada en el complejo funerario del rey Unas.
Durante toda la dinastía se observa más preocupación por las provincias, y una lenta descentralización, con un gran desarrollo de templos y administración provincial, con gobernadores nombrados personalmente por el faraón.
Esta situación se observa claramente en las Enseñanzas de Ptahotep, escritas en el Reino Medio, pero referentes a este período.
En esta dinastía se redacta la piedra de Palermo, primeros anales del Antiguo Egipto.
Una característica de esta dinastía es que los títulos administrativos, antes de carácter religioso, comienzan a ser más administrativos, adaptándose los funcionarios a la nueva situación.
Djedkare, penúltimo faraón de esta dinastía, redactó la primera reforma administrativa, e instituyó el primer cargo de visir. Con este rey aumentó la importancia de Osiris y comenzó el proceso de "democratización funeraria", siendo una divinidad más cercana que Ra.
A esta dinastía también pertenece el archivo de Neferrikare, que nos da información sobre el funcionamiento de los cultos funerarios, y los recursos que le llegaban de las "fundaciones piadosas".
Por último, se comienza a desarrollar el hierático, un tipo de escritura cursiva, que hacía que los trabajos fueran más rápidos y ágiles.
La supremacía de Heliópolis
Heliópolis se convirtió en la principal ciudad religiosa del Egipto Predinástico, tras lograr doblegar a los otros dioses bajo la supremacía de Atum. La orientación de los cadáveres en la necrópolis de Heliópolis de época maadiense da fe de la temprana existencia del culto solar. Parece ser probable que en el Delta surgió una monarquía cuyos reyes se debieron considerarse representantes del dios Horus hijo de Osiris. Heliópolis debió llegar a un compromiso integrando a Osiris en la Enéada de Atum. La capital del nuevo reino se establecería en Letópolis o en Behudit del Norte ambas ciudades adoradoras del dios Horus. Es razonable suponer que fueran estos seguidores del dios Horus, en la zona del Delta, los que colonizaran el Alto y Medio Egipto durante el transito del periodo Neolítico al Calcolítico. Esta situación queda reflejada en las listas reales, canon de Turín o Manetón comenzando sus listas con los dioses de la Eneada Heliopolitana antes que los reyes mortales. A este periodo debe remontarse la fiesta de regeneración del rey o fiesta del trentenario y la invención de la escritura.
Marta Pérez (Akesha)
IV DINASTÍA EN EGIPTO
La IV dinastía: Snefru, Keops, Kefren y Micerinos
La IV dinastía comienza con Snefru, posiblemente hijo de Huni (III dinastía) y que se casó con su posible hermana para legitimar su acceso al trono.
Emprendió una gran actividad militar, no limitándose a la explotación de las minas del Sinaí, sino extendiéndose a Nubia y Libia, a las que posiblemente dominó.
Snefru fue un gran constructor, realizando tres pirámides, para lo que necesitaba mucha mano de obra, que obtenía entre la población libre y la población dominada.
La actividad comercial y militar fue constante, poniendo a disposición de la corte numerosos productos, y transmitiendo la idea de riqueza y estabilidad.
Snefru construyó una pirámide en Meidum y dos en Dashur, sin que se sepa con certeza las causas de la elección de estos lugares, ni de la elección de Meidum como enterramiento.
Snefru también fue el primer faraón que escribió su nombre en un cartucho o shenu, figura que transmite la idea de protección de lo que hay en su interior, reproduciendo el ciclo solar y dando así prueba de la importancia que comenzaba a tener el culto solar.
Snefru quedó en la memoria de Egipto como un gran gobernante, sirviendo de modelo a faraones posteriores.
Su sucesor fue Keops (Khufu), cuya historia va unida a las construcción de la gran Pirámide. Es un rey polémico, a pesar de que el único resto que conocemos de él, además de su monumento, es una estatuilla de 9 cm .
Para Herodoto fue un déspota y cruel, aunque se han emitido sobre él muchas opiniones contradictorias.
Su sucesor murió antes que él, por lo que lo sucedió Djedefre, quien tuvo problemas de luchas y tensiones con su hermano, y que construyó su tumba en Abu Roash.
No se conoce mucho sobre su reinado, aunque sí la vinculación con "Ra", apareciendo en su nombre real "hijo de Ra".
Fue sucedido por Kefren (Khafra), que volvió a Giza, donde construyó su pirámide, el templo y la Gran Esfinge. Se conserva la estatua que lo representa sentado, y abrazado por el dios Horus, protector de la realeza.
Le sucedió Micerinos (Menkaura), constructor de la tercera pirámide de Giza, y del que se conservan varias esculturas de triadas, formadas por él, la diosa Hathor y una personificación de los nomos de Egipto.
El último rey es Shepseskaf, que se construyó una mastaba en Saqqara y reinó sólo cuatro años. Murió sin hijos varones.
Marta Pérez (Akesha)
La IV dinastía comienza con Snefru, posiblemente hijo de Huni (III dinastía) y que se casó con su posible hermana para legitimar su acceso al trono.
Emprendió una gran actividad militar, no limitándose a la explotación de las minas del Sinaí, sino extendiéndose a Nubia y Libia, a las que posiblemente dominó.
Snefru fue un gran constructor, realizando tres pirámides, para lo que necesitaba mucha mano de obra, que obtenía entre la población libre y la población dominada.
La actividad comercial y militar fue constante, poniendo a disposición de la corte numerosos productos, y transmitiendo la idea de riqueza y estabilidad.
Snefru construyó una pirámide en Meidum y dos en Dashur, sin que se sepa con certeza las causas de la elección de estos lugares, ni de la elección de Meidum como enterramiento.
Snefru también fue el primer faraón que escribió su nombre en un cartucho o shenu, figura que transmite la idea de protección de lo que hay en su interior, reproduciendo el ciclo solar y dando así prueba de la importancia que comenzaba a tener el culto solar.
Snefru quedó en la memoria de Egipto como un gran gobernante, sirviendo de modelo a faraones posteriores.
Su sucesor fue Keops (Khufu), cuya historia va unida a las construcción de la gran Pirámide. Es un rey polémico, a pesar de que el único resto que conocemos de él, además de su monumento, es una estatuilla de 9 cm .
Para Herodoto fue un déspota y cruel, aunque se han emitido sobre él muchas opiniones contradictorias.
Su sucesor murió antes que él, por lo que lo sucedió Djedefre, quien tuvo problemas de luchas y tensiones con su hermano, y que construyó su tumba en Abu Roash.
No se conoce mucho sobre su reinado, aunque sí la vinculación con "Ra", apareciendo en su nombre real "hijo de Ra".
Fue sucedido por Kefren (Khafra), que volvió a Giza, donde construyó su pirámide, el templo y la Gran Esfinge. Se conserva la estatua que lo representa sentado, y abrazado por el dios Horus, protector de la realeza.
Le sucedió Micerinos (Menkaura), constructor de la tercera pirámide de Giza, y del que se conservan varias esculturas de triadas, formadas por él, la diosa Hathor y una personificación de los nomos de Egipto.
El último rey es Shepseskaf, que se construyó una mastaba en Saqqara y reinó sólo cuatro años. Murió sin hijos varones.
Marta Pérez (Akesha)
viernes, 4 de diciembre de 2015
III DINASTÍA EN EGIPTO
El inicio de la III dinastía y la unificación de Egipto
La III dinastía, llamada menfita por situar su capital en Menfis, comienza con Djoser.
Fue el primer faraón que construyó una pirámide escalonada y que usó la piedra en sus construcciones. Su arquitecto Imhotep la construyó en Saqqara.
Los inicios de esta dinastía son muy mal conocidos, originando problemas a la hora de ordenar y nombrar a los faraones, ya que los estudios del sacerdote Manetón, no encuentran equivalencia arqueológica.
Sobre Djoser tenemos muy poca información, y casi toda procedente de sus pirámides, o de su estatua, o de relieves que lo representan realizando ceremonias. Puede que celebrara una fiesta Sed o de renovación.
El final de esta dinastía es oscuro. Sabemos que su sucesor fue Sekhemkhet.
Los dos últimos reyes de esta dinastía fueron Khaba y Uni, de cuyo reinado lo desconocemos todo.
Estos faraones construyen sus monumentos funerarios cerca de la capital, Menfis, donde se desarrolla la administración de los recursos de que se disponía para su posterior redistribución.
En las provincias existen pocos indicios de actividad, siendo gobernadas directamente desde la corte, donde unos escribas garantizaban el buen funcionamiento de una administración que controlaba el trabajo de la población en las obras, durante la época de la inundación.
No se conocen las razones para un cambio de dinastía.
La obra de Djoser e Imhotep
Djoser es el primer faraón de la III dinastía, el primero que, con ayuda de su arquitecto Imhotep, construyó un complejo presidido por una pirámide escalonada.
Se trata de la primera construcción hecha completamente en piedra como resultado de la superposición de seis mastabas.
El complejo está rodeado por un muro, y tiene un espacio para la realización del festival Sed en el patio Sur.
También incluye el templo funerario y el serdab, donde se halló la estatua sedente de Djoser.
En el extremo sur del recinto se ubica la mastaba meridional, que pudo ser un cenotafio. Imhotep fue adorado en la Época Baja como si de un dios se tratara. Era un gran arquitecto, y Gran Sacerdote de Heliópolis.
Marta Pérez (Akesha)
La III dinastía, llamada menfita por situar su capital en Menfis, comienza con Djoser.
Fue el primer faraón que construyó una pirámide escalonada y que usó la piedra en sus construcciones. Su arquitecto Imhotep la construyó en Saqqara.
Los inicios de esta dinastía son muy mal conocidos, originando problemas a la hora de ordenar y nombrar a los faraones, ya que los estudios del sacerdote Manetón, no encuentran equivalencia arqueológica.
Sobre Djoser tenemos muy poca información, y casi toda procedente de sus pirámides, o de su estatua, o de relieves que lo representan realizando ceremonias. Puede que celebrara una fiesta Sed o de renovación.
El final de esta dinastía es oscuro. Sabemos que su sucesor fue Sekhemkhet.
Los dos últimos reyes de esta dinastía fueron Khaba y Uni, de cuyo reinado lo desconocemos todo.
Estos faraones construyen sus monumentos funerarios cerca de la capital, Menfis, donde se desarrolla la administración de los recursos de que se disponía para su posterior redistribución.
En las provincias existen pocos indicios de actividad, siendo gobernadas directamente desde la corte, donde unos escribas garantizaban el buen funcionamiento de una administración que controlaba el trabajo de la población en las obras, durante la época de la inundación.
No se conocen las razones para un cambio de dinastía.
La obra de Djoser e Imhotep
Djoser es el primer faraón de la III dinastía, el primero que, con ayuda de su arquitecto Imhotep, construyó un complejo presidido por una pirámide escalonada.
Se trata de la primera construcción hecha completamente en piedra como resultado de la superposición de seis mastabas.
El complejo está rodeado por un muro, y tiene un espacio para la realización del festival Sed en el patio Sur.
También incluye el templo funerario y el serdab, donde se halló la estatua sedente de Djoser.
En el extremo sur del recinto se ubica la mastaba meridional, que pudo ser un cenotafio. Imhotep fue adorado en la Época Baja como si de un dios se tratara. Era un gran arquitecto, y Gran Sacerdote de Heliópolis.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Período Tinita o Dinástico Temprano en Egipto
Dinastía I, Narmer y sucesores
La unificación de Egipto fue el resultado de la unión entre diferentes entidades políticas que existieron en Nagada II y de dos realidades geográficas: el Alto y el Bajo Egipto, así como unas estructuras jerárquicas y sociales propias.
Egipto fue desde el principio, un estado territorial, debiendo elaborar unos símbolos de poder y una religión común a todas las comunidades, que no rechazara sus creencias anteriores. Todo esto ocurrió en las dos primeras dinastías.
El primer rey de la I dinastía, según las fuentes, fue Narmer, el primero representado con la doble corona, del Alto y Bajo Egipto. El descubrimiento de su paleta llevó a pensar en la conmemoración de la unificación de Egipto, mediante la conquista del Bajo Egipto por parte de Narmer. Pero Egipto estaba unificado al menos desde hacía cien años, y puede que la paleta tenga significado simbólico, o represente algún tipo de expansión en Egipto.
Le sucedió Aha, también (como el anterior) identificado en el pasado con el mítico Menes.
Le sucedieron a éste seis reyes y una reina (Merneith), de los que destacamos a Den, por tener más información de él, gracias a la Piedra de Palermo.
Con él aparecen los títulos de rey del Alto y Bajo Egipto. Durante su reinado las crecidas del Nilo fueron excelentes.
Fue un gran impulsor de las obras públicas, canales y trabajos de irrigación, templos y tumbas. Se le conoce la primera fiesta Sed (jubileo).
Respecto a Merneith, probablemente se trató de la primera mujer-faraón y podría haber estado relacionada con Den.
El final de la I dinastía pudo venir por una situación de tensión.
La II dinastía: de Hotepsekhemuy a Khasekhemuy
El primer rey de la II dinastía es Hotepsekhemuy (los dos poderes están apaciguados), nombre significativo por la situación del país. Se pierde el nombre de Horus de los serekhs, apareciendo Seth.
Aunque durante la II dinastía en Egipto tienen numerosas luchas internas, probablemente debidas a la unificación del país y la dificultad por asumir la instauración de un estado unificado. Le sucedieron siete reyes más.
Uno de los más importantes fue Peribsen, durante cuyo reinado estos enfrentamientos eran más importantes. Unos reinados confusos, en los que la necrópolis se estableció en Saqqara.
El último rey de la II dinastía fue Khasekhemuy, con el que se volvió a recuperar el nombre de Horus en el serekh, aunque se mantuvo el nombre de Seth. Con este rey se produjo una transición a la III dinastía.
Durante esta dinastía, la administración estaría muy jerarquizada, y los cargos de más responsabilidad recaían sobre los familiares del rey. El gobierno y la administración venían directamente del palacio, y una de sus prioridades era la construcción de canales para irrigación.
Respecto a los templos, aún no se conoce mucho, aunque se supone que el rey les haría ofrendas.
En relación a la política exterior, encontramos representaciones del faraón derrotando a sus enemigos de Egipto.
Características del estado tinita
Conocemos muy poco de la administración del estado tinita.
Se trataba de una administración muy jerarquizada, conde los cargos más importantes recaían sobre los allegados al rey. El gobierno y la administración eran controlados directamente por el rey.
Respecto a la administración provincial, se caracterizaba por la importancia del nomo y del comarca.
Se excavaban canales de irrigación y se organizaba su conservación. También existían tribunales de justicia.
La unificación de Egipto fue el resultado de la unión entre diferentes entidades políticas que existieron en Nagada II y de dos realidades geográficas: el Alto y el Bajo Egipto, así como unas estructuras jerárquicas y sociales propias.
Egipto fue desde el principio, un estado territorial, debiendo elaborar unos símbolos de poder y una religión común a todas las comunidades, que no rechazara sus creencias anteriores. Todo esto ocurrió en las dos primeras dinastías.
El primer rey de la I dinastía, según las fuentes, fue Narmer, el primero representado con la doble corona, del Alto y Bajo Egipto. El descubrimiento de su paleta llevó a pensar en la conmemoración de la unificación de Egipto, mediante la conquista del Bajo Egipto por parte de Narmer. Pero Egipto estaba unificado al menos desde hacía cien años, y puede que la paleta tenga significado simbólico, o represente algún tipo de expansión en Egipto.
Le sucedió Aha, también (como el anterior) identificado en el pasado con el mítico Menes.
Le sucedieron a éste seis reyes y una reina (Merneith), de los que destacamos a Den, por tener más información de él, gracias a la Piedra de Palermo.
Con él aparecen los títulos de rey del Alto y Bajo Egipto. Durante su reinado las crecidas del Nilo fueron excelentes.
Fue un gran impulsor de las obras públicas, canales y trabajos de irrigación, templos y tumbas. Se le conoce la primera fiesta Sed (jubileo).
Respecto a Merneith, probablemente se trató de la primera mujer-faraón y podría haber estado relacionada con Den.
El final de la I dinastía pudo venir por una situación de tensión.
La II dinastía: de Hotepsekhemuy a Khasekhemuy
El primer rey de la II dinastía es Hotepsekhemuy (los dos poderes están apaciguados), nombre significativo por la situación del país. Se pierde el nombre de Horus de los serekhs, apareciendo Seth.
Aunque durante la II dinastía en Egipto tienen numerosas luchas internas, probablemente debidas a la unificación del país y la dificultad por asumir la instauración de un estado unificado. Le sucedieron siete reyes más.
Uno de los más importantes fue Peribsen, durante cuyo reinado estos enfrentamientos eran más importantes. Unos reinados confusos, en los que la necrópolis se estableció en Saqqara.
El último rey de la II dinastía fue Khasekhemuy, con el que se volvió a recuperar el nombre de Horus en el serekh, aunque se mantuvo el nombre de Seth. Con este rey se produjo una transición a la III dinastía.
Durante esta dinastía, la administración estaría muy jerarquizada, y los cargos de más responsabilidad recaían sobre los familiares del rey. El gobierno y la administración venían directamente del palacio, y una de sus prioridades era la construcción de canales para irrigación.
Respecto a los templos, aún no se conoce mucho, aunque se supone que el rey les haría ofrendas.
En relación a la política exterior, encontramos representaciones del faraón derrotando a sus enemigos de Egipto.
Características del estado tinita
Conocemos muy poco de la administración del estado tinita.
Se trataba de una administración muy jerarquizada, conde los cargos más importantes recaían sobre los allegados al rey. El gobierno y la administración eran controlados directamente por el rey.
Respecto a la administración provincial, se caracterizaba por la importancia del nomo y del comarca.
Se excavaban canales de irrigación y se organizaba su conservación. También existían tribunales de justicia.
La unificación política de Egipto y el nacimiento de un Estado
La unificación política
Las razones de la unificación política de Egipto y el nacimiento de un Estado son muy debatidas.
Actualmente se piensa que pueden no deberse a un solo factor, sino a un cúmulo de los mismos (comercial, demográfico, militar, económico, etc.) aunque tiene especial incidencia el deseo de controlar las rutas comerciales, o la necesidad de construir una ideología en torno a unos líderes.
Se sabe ahora, tras el estudio de la Paleta de Narmer y la situación, que la unificación de Egipto se había producido antes de la misma, y que este impulso partió de Hierakómpolis.
El medio geográfico también condicionó los acontecimientos.
Las razones de la unificación política de Egipto y el nacimiento de un Estado son muy debatidas.
Actualmente se piensa que pueden no deberse a un solo factor, sino a un cúmulo de los mismos (comercial, demográfico, militar, económico, etc.) aunque tiene especial incidencia el deseo de controlar las rutas comerciales, o la necesidad de construir una ideología en torno a unos líderes.
Se sabe ahora, tras el estudio de la Paleta de Narmer y la situación, que la unificación de Egipto se había producido antes de la misma, y que este impulso partió de Hierakómpolis.
El medio geográfico también condicionó los acontecimientos.
Los primeros pobladores en Egipto, las culturas del predinástico
Los primeros pobladores, las culturas del predinástico
Las primeras comunidades neolíticas aparecen entre el VI y V milenio a.C. en El Fayum y en el Delta.
Fayum B es anterior, aunque la primera gran cultura neolítica egipcia fue Fayum A.
En esta época se cultivan cereales y lino, y se introduce la ganadería de mamíferos. También se vive de las pesca. Suponemos seminómadas.
En estos milenios llegaban al Valle del Nilo poblaciones de regiones que huían del avance del Sahara. Hasta ese momento, estas poblaciones habían estado asentadas en wadis.
En el Alto Egipto se desarrolla la cultura de Badari, cazadores y pescadores que no están completamente sedentarizados.
A la vez, en el Bajo Egipto, se desarrolla la cultura de Merimdé basada en la agricultura.
Posteriormente, en el Alto Egipto, encontramos la cultura de Nagada, en tres fases, con una agricultura irrigada, una sociedad sedentarizada y una sociedad estratificada.
En Nagada II apareen los primeros centros políticos y sus líderes. Su cultura material se basa en la cerámica decorada y tumbas con ajuar funerario.
En Nagada III, el Alto Egipto y su cultura se fueron extendiendo al Bajo Egipto, donde estaban las culturas del El Omari y Maadi, con las que terminó.
La expansión también se produjo hasta el sur, terminando con las culturas de Nubia.
Las razones de este expansionismo y unificación de Egipto, no hay que buscarlas en una sola causa. Se trata de un cúmulo de factores comerciales, demográficos, militares, económicos, etc. Aunque el interés por las utas comerciales parece ser el más importante.
Durante años, se supuso la anexión del Bajo Egipto por el Alto Egipto, en tiempos de Narmer, aunque hoy se sabe que la unificación se produjo con anterioridad.
Ya en Nagada III constata una misma cultura material.
Marta Pérez
Las primeras comunidades neolíticas aparecen entre el VI y V milenio a.C. en El Fayum y en el Delta.
Fayum B es anterior, aunque la primera gran cultura neolítica egipcia fue Fayum A.
En esta época se cultivan cereales y lino, y se introduce la ganadería de mamíferos. También se vive de las pesca. Suponemos seminómadas.
En estos milenios llegaban al Valle del Nilo poblaciones de regiones que huían del avance del Sahara. Hasta ese momento, estas poblaciones habían estado asentadas en wadis.
En el Alto Egipto se desarrolla la cultura de Badari, cazadores y pescadores que no están completamente sedentarizados.
A la vez, en el Bajo Egipto, se desarrolla la cultura de Merimdé basada en la agricultura.
Posteriormente, en el Alto Egipto, encontramos la cultura de Nagada, en tres fases, con una agricultura irrigada, una sociedad sedentarizada y una sociedad estratificada.
En Nagada II apareen los primeros centros políticos y sus líderes. Su cultura material se basa en la cerámica decorada y tumbas con ajuar funerario.
En Nagada III, el Alto Egipto y su cultura se fueron extendiendo al Bajo Egipto, donde estaban las culturas del El Omari y Maadi, con las que terminó.
La expansión también se produjo hasta el sur, terminando con las culturas de Nubia.
Las razones de este expansionismo y unificación de Egipto, no hay que buscarlas en una sola causa. Se trata de un cúmulo de factores comerciales, demográficos, militares, económicos, etc. Aunque el interés por las utas comerciales parece ser el más importante.
Durante años, se supuso la anexión del Bajo Egipto por el Alto Egipto, en tiempos de Narmer, aunque hoy se sabe que la unificación se produjo con anterioridad.
Ya en Nagada III constata una misma cultura material.
Marta Pérez
miércoles, 2 de diciembre de 2015
Periodos de la historia de Egipto
Periodización de la historia de Egipto
El sacerdote e historiador Manetón de Sebennitos, que vivió en el siglo III a.C., durante los reinados de Ptolomeo I y II, en su obra Aigyptíaka, sobre la historia de Egipto, divide la cronología egipcia en dinastías, tomando como fuentes las Listas Reales.
Por tanto, podemos organizar la historia egipcia de este modo:
- Prehistoria egipcia.
- Período predinástico.
- Época tinita (dinastía I y II)
- Reino antiguo (dinastías III a VI)
- Primer período intermedio (dinastías VII a XI)
- Reino medio (dinastías XII y XIII)
- Segundo período intermedio (dinastías XIV a XVII)
- Reino nuevo (dinastías XVIII a XX)
- Tercer período intermedio (dinastías XXI a XXV)
- Época tardía (dinastías XXVI a XXXI)
- Período helenístico (dinastía macedónica)
- Período romano (dinastía ptolemaica)
La lengua egipcia
La lengua egipcia
Para estudiar el mundo egipcio, hay que tener una adecuada formación lingüística que permita acceder a los documentos.
Los egipcios utilizaron distintos tipos de lengua, según las épocas: egipcio arcaico (imperio antiguo), egipcio medio o clásico (desde el primer período intermedio a la dinastía XVIII) y neoegipcio (desde el imperio nuevo), el demótico (muy tardío, con su propia escritura y el copto (última etapa).
Respecto a la lengua escrita, se desarrollaron tres sistemas:
• Jeroglífico- se mantuvo durante toda la historia y se usó en monumentos, templos y tumbas, en pinturas y relieves. Era una escritura sagrada.
• Hierático y demótico, sistemas de escritura cursiva, que se usaban para escribir en papiros y para elaborar documentos administrativos y textos de la vida cotidiana.
Marta Pérez (Akesha)
Para estudiar el mundo egipcio, hay que tener una adecuada formación lingüística que permita acceder a los documentos.
Los egipcios utilizaron distintos tipos de lengua, según las épocas: egipcio arcaico (imperio antiguo), egipcio medio o clásico (desde el primer período intermedio a la dinastía XVIII) y neoegipcio (desde el imperio nuevo), el demótico (muy tardío, con su propia escritura y el copto (última etapa).
Respecto a la lengua escrita, se desarrollaron tres sistemas:
• Jeroglífico- se mantuvo durante toda la historia y se usó en monumentos, templos y tumbas, en pinturas y relieves. Era una escritura sagrada.
• Hierático y demótico, sistemas de escritura cursiva, que se usaban para escribir en papiros y para elaborar documentos administrativos y textos de la vida cotidiana.
Marta Pérez (Akesha)
martes, 1 de diciembre de 2015
LAS FUENTES DE LA EGIPTOLOGÍA
LAS FUENTES DE LA EGIPTOLOGÍA
Tradición literaria y arqueología
Numerosos autores han dejado sus escritos sobre el país de Egipto.
Plutarco nos dejó una importante obra sobre el culto a Isis y Osiris, así como Apuleyo hace también referencia a Isis en su obra.
Egipto fue considerado por griegos y romanos una tierra de sabios, por donde todos tenían que pasar para formarse como filósofos. Era de obligado cumplimiento que la biografía de los grandes personajes incluyera la visita a Egipto.
Es el caso del fabulista Esopo o los filósofos Anaxágoras, Demócrito, Tales de Mileto, Pitágoras o Platón.
La historia y las costumbres egipcias han sido un tema recurrente en la literatura clásica. Geógrafos e historiadores dedican extensos capítulos a su estudio. Como es el caso de Herodoto, Diodoro de Sículo o Estrabón.
El nacimiento de la egiptología y sus principales representantes
En el siglo XVI comienzan a surgir viajeros y curiosos que escriben sobre Egipto, dejándonos informes científicos o mapas ilustrados.
Los primeros estudios vienen por parte del jesuita Atanasius Kircher, quien estudia el copto.
En el siglo XVIII, a finales, se produce la expedición de Napoleón, junto a científicos, artista y técnicos que realizaron un completo estudio del país, publicado en la "Description de L´Egypte". A partir de este momento podemos considerar el nacimiento de la egiptología.
El siglo XIX será un momento de crecimiento sobre el estudio de la historia faraónica. Comienzan a surgir buscadores, que conseguirán piezas para museos como el Louvre o el British, así como para coleccionistas privados.
Dignos de mención serían Henry Salt, Richard Lepsius, J. Gardiner Wilkison o Belzoni.
En este siglo, Champollion tradujo el contenido de la piedra Rosetta, y descifró la escritura jeroglífica.
En la segunda mitad del siglo XIX, Egipto se ha puesto de moda, y se crea el primer servicio de antigüedades a cargo de Mariette, organizando también el Museo Bulaq, precursor del Museo de El Cairo. Lo sucederá Maspero.
La excavación experimentará grandes avances gracias a F. Petrie, y el estudio de la egiptología y las fundaciones se mejorará con Gardiner o Erman.
Marta Pérez
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