lunes, 4 de abril de 2016

LAS AUTOPSIAS DE TUTANKHAMON

El 11 de noviembre de 1923 el Dr. Douglas E. Derry, Profesor de Anatomía de la Universidad de El Cairo, comenzó la autopsia de la momia. Con ellos estaban Carter, el fotógrafo Harry Burton  y varios invitados egipcios y europeos.
Una vez parafinadas las vendas, Derry dió un corte vertical desde la parte superior del tórax hasta los pies para dividir las capas de endurecidas vendas por la mitad y separarlas más fácilmente. La momia del Faraón constituyó una desilusión para los investigadores debido a su mal estado de conservación, precisamente por el exceso de ungüentos inapropiados que le habían puesto los embalsamadores.
El químico Lucas anotó que "el color negruzco de la momia era el resultado de alguna clase de combustión lenta y espontánea en la cual, casi con certeza, los cultivos de hongos habían desempeñado su papel". La carbonización había llegado hasta los huesos.
Entre las vendas de lino había un sinnúmero de joyas, amuletos, símbolos que producían un aislamiento mágico para proteger el cuerpo. Apareció un total de 143 de ellos.
Se pudo apreciar que aún no tenía fundidas la mayor parte de las metáfisis de los huesos largos lo que permitió establecer la edad en el momento de la muerte entre 18 y 19 años.
La extraña forma de la cabeza, advertida por Derry, era similar a la hallada en el cráneo de Amenhotep IV/Akenatón, lo que da como probable una relación de parentesco de los dos reyes.

En la tumba de Tutankhamón aparecieron en un armario dos pequeños ataúdes. Dentro de cada uno había otro recubierto por láminas de oro.
Y en el interior de éstos había pequeños fetos momificados. Uno medía 30 cm de longitud, muy bien conservado con su máscara facial. La otra momia fetal estaba peor conservada, medía 39.5 cm de longitud y no llevaba máscara.

Douglas Derry realizó la autopsia de las dos pequeñas momias en 1932. Una parecía una hembra de 25.75 cm de longitud con el cordón umbilical cortado a ras de la piel del abdomen. La otra momia midió 36.1 cm de longitud y parecía también de niña, sietemesina, en peor estado de conservación, aunque tenía cejas y pestañas, los ojos abiertos y había sido embalsamada con el cráneo relleno de telas empapadas en sal, y con una incisión pequeña en la región inguinal por la que se había introducido tela empapada también en sal.
Las radiografías tomadas por el equipo del Dr. Harrison mostraron en la segunda momia la llamada "Deformación de Sprengel", con la escápula derecha alta, espina bífida y escoliosis. Según este equipo, la edad era ya de un feto a término.
Se han considerado ambas como hijas de Tutankhamón. El estudio del DNA podría confirmarlo.

No vamos a extendernos más en este tema, sólo dar unas pinceladas sobre la autopsia realizada por el Dr. Boyer, el cual descubrió problemas graves de espalda en la momia del rey.

 También descubrió unos huesos sueltos dentro del cráneo, que le hizo pensar que murió de un golpe en la cabeza. Más tarde se demostró que esas roturas se produjeron durante el embalsamamiento o el desvendamiento de la momia.


El ministerio de Cultura egipcio encargó a un equipo de expertos realizar un completo examen a la momia, incluido un TAC, pruebas que se empezaron a realizar el 5 de enero de 2005.

En sus conclusiones, publicadas en un documento de cinco páginas, los expertos revelan que no han hallado señales de que el faraón muriera por un golpe en la nuca, como se sostenía hasta ahora. Además, destacan que Tutankhamon habría fallecido a los 19 años, y que los análisis de sus huesos confirman que gozaba de buena salud y atención médica, y que además recibió una buena alimentación durante su infancia.

Los expertos observaron que la espina dorsal tenía una posición anómala, pero descartan que el faraón sufriera algún tipo de enfermedad congénita, y se decantan por la opción de que la fractura se produjera o bien durante el embalsamamiento o bien tras ser descubierta la momia y manipulada.

Fotografía: Harry Burton


Marta Pérez (Akesha)

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